De Torquemada a Zapatero
Aunque quisiera caer en el tópico de desear lo mejor por motivo de las fiestas navideñas, no puedo evitar hablar del tribunal que Zapatero quiere parir o modelar para cargarse las voces críticas contra su gestión y de ese modo cargarse de un plumazo la libertad de expresión. De hecho, la libertad de pensamiento y expresión están absolutamente amenazadas en España. Tanta recuperación de la memoria histórica, tanta recuperación de la memoria histórica que ahora quiere hacer suyo la censura existente durante el franquismo.
Haciendo una interpretación personalísima del voto que le dio la mayoría ciudadana, el Presidente cree que puede saltarse la Constitución y erigirse en juez político de todas informaciones que se emiten desde los medios de comunicación y, por consiguiente, castigar a los periodistas.
Ley mordaza. Olvida Zapatero que las libertades fundamentales no pueden regularse salvo una ley orgánica y que los únicos tribunales que pueden analizar y juzgar la información son únicamente los jurisdiccionales, independientes del poder político.
Este señor que antaño se erigía en defensor de los derechos fundamentales, de legalidades y otros juegos malabares, se está contagiando de lo peor de cada casa que visita. Ya creía yo que pocas cosas buenas podía aprender de los nuevos comensales, desde Hugo Chávez, Fidel Castro, Mohammed VI a Hu Jintao.
Menos mal que ya han aparecido numerosos políticos que han anunciado que presentarán el consiguiente recurso de inconstitucionalidad.
El presidente del Gobierno debería prodigarse más con dirigentes demócratas y olvidarse de los tics intervensionistas y clásicos del socialismo marxista.
Es más, en España todo el que no sea de izquierdas, nacionalista, independentista, antiamericano o anticristiano es poco menos que un apestado criminal. Mientras, representantes o amigos de las bandas terroristas ETA o Terra Lluire se sientan en el parlamento y dictan principios morales, a micrófono abierto.
periódico norteamericano The New York Times y reportero de la revista china Zhongguo Gaige. Actualmente lleva más de un año preso en Pekín, acusado de haber revelado “secretos de estado” y de haber cometido fraude. A sus 43 años de edad, Yan se enfrenta a una posible condena a muerte, supuestamente por haber enviado a un colega norteamericano unas notas acerca de las tensiones entre los dirigentes Hu Jintao y Jiang Zemin. Su juicio se retrasa continuamente, a pesar de la presión norteamericana. Ni sus compañeros ni sus familiares han podido visitarle todavía.
No me cansaré de hablar de China y la impunidad con la que se mueve en Europa y gran parte del mundo. La desinformación de gran parte de la comunidad europea hace que todo el mundo vea con optimismo y aplauda los ¿grandes avances? del país asiático por más bien un velado sentimiento antiamericano. Sin embargo, las malas noticias de todo lo que ocurre en este régimen dictatorial, es decir, juicios sumarísimos, torturas, persecuciones, ejecuciones… pasan desapercibidas para la sociedad europea y buen número de sus dirigentes políticos.

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