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Archivo para junio, 2006

Bastante más que ladrillo

Jueves, 22 de junio de 2006


Bastante más que ladrilloLa dependencia de la economía valenciana y también española del sector de la construcción ha llevado a políticos y empresarios a lanzar una voz de alarma. El auge de la construcción ha llegado a situar a este sector en un 10% en el peso total de la economía y en casi un 9% de la economía española.

Curiosamente las regiones donde más crece el sector de la construcción no son precisamente donde ésta tiene un mayor peso en su economía. Son los casos de Extremadura (12% del PIB), Castilla-La Mancha (11%) y Andalucía (11%).

A veces se simplifica en exceso y se recurre al “ladrillo” para referirse a construcción. Pero este sector es mucho más. Las insfraestructuras, la creación de hospitales, colegios o instalaciones de saneamiento entran dentro de la construcción y ya que España aún tiene un déficit en infraestructuras, no creo que lo mejor sea una reducción de su actividad.

Tampoco entiendo unas críticas a este sector sin el que puede concebirse el crecimiento de cualquier economía. De hecho, tiene un impacto multiplicador sobre el resto de sectores de la economía y, por tanto, es fundamental para el logro de objetivos económicos y sociales.

Durante los últimos años el aumento de la construcción ha generado mayor renta disponible, lo que ha redundado, como el incremento patrimonial, en un aumento del consumo. Este mayor gasto ha favorecido el impulso en otros sectores.

Decir que la construcción pesa mucho en nuestra economía supone despreciar la importancia que tiene en países industrializados como Japón, con el 10%, o EE UU, con el 11%.

No creo que la solución a los problemas estructurales de nuestra economía pasen por desactivar este sector, sino más bien potenciar otros con los que verdaderamente seamos competitivos. Si la industria española ha ido a menos es porque se vive el mismo fenómeno que en los países europeos, el de la deslocalización.

No es justo convertir a los partidos políticos en chivos expiatorios de esta realidad inducida en gran medida por una economía globalizada.

Antes que atacar a la construcción, en clara convergencia con los países industrializados, habría que corregir otras carencias de nuestra economía como la excesiva dependencia del petróleo y del gas, el déficit de capital humano, la falta de productividad y la inflación.

Jorge Mestre Economía, Varios

Estampa de moda

Jueves, 22 de junio de 2006


El diablo se viste de PradaNo será hasta septiembre cuando se estrene en España “El diablo se viste de Prada”, película que he tenido oportunidad de ver por medios que prefiero no detallar. Aunque el título suene a esnobista o pedante, creo que es la primera película que mejor describe el mundo de la moda, con un argumento
cargado de ironía y desenfado, pero exagerada en algunos aspectos.

La película se basa en la novela del mismo nombre, escrita por Lauren Weisberger, que trabajó en Vogue y que con su experiencia describe las revistas de moda como redacciones dirigidas por una especie de insufribles déspotas caprichosas. Andrea (encarnada por la actriz Anne Hathaway) es una mujer joven que podría haberse dedicado a escribir de relaciones internacionales pero se deja llevar en su fascinación por la directora de la revista, Miranda (Meryl Streep). Ella dicta la moda en el mundo entero. Millones de lectoras siguen fielmente sus recomendaciones; sus empleados y colaboradores la consideran un genio; los grandes creadores la temen. Todos, sin excepción, la veneran.



“El diablo se viste de Prada”
ofrece una visión actual de la moda y describe a los periodistas como funcionarios que viven, visten y piensan según los edictos de las multinacionales.

A Andrea le gusta inicialmente escribir de moda porque lo considera como una oportunidad para hacer crítica social. Atraída también por el periodismo para corregir los errores sociales, se va quedando desconcertada por sus compañeros de trabajo. Entre ellos está Emily (Emily Blunt), otra de las asistentes de Miranda, que trabaja al límite con la idea de acompañar un día a su directora a los desfiles de alta costura en París.

Al final, Andrea no se deja engañar por este escaparate donde la mayoría de diseñadores, estilistas, editores o publicistas cuando no hablan de ropa lo hacen de preciosas casas, como la de Karl Lagarfeld en Biarritz o la de Ferragamo en la Toscana. En épocas de desfiles comen en los mismos tres o cuatro restaurantes de Milán y París. Ellos van también a los mismos lugares en vacaciones. Un año eligen Capri y otro Bután.

Durante la película se ataca el trabajo de los directores de las grandes revistas, temerosos de fallar en las tendencias propuestas. Se nos descubre un lado oscuro y diabólico desconocido para muchos. Por ello, la película es realmente el mejor retrato de la moda desde “Unzipped” el documental que en 1995 se hizo sobre el diseñador Isaac Mizrahi. El mensaje es claro, desdén antes que admiración.

Jorge Mestre Moda y tendencias, Varios

Un nuevo ‘Kramer contra Kramer’

Sábado, 17 de junio de 2006

Una historia de Brooklyn.jpgEl próximo 23 de junio se estrena en las pantallas de cine “Una historia de Brooklyn”, traducción un poco estúpida del original “El calamar y la ballena” (‘The squid and the whale’) película independiente norteamericana protagonizada por Jeff Daniels y que resulta más que recomendable.

Algunos dicen que es Kramer contra Kramer del siglo XXI, pero mucho menos dramática (las comparaciones en este caso más que odiosas, son obvias).

Ambientada en Brooklyn en 1986, refleja con extraordinaria cercanía la vida diaria de la familia Berkman. Bernard (Jeff Daniels), otrora novelista de éxito, y su esposa Joan (Laura Linney), una prometedora escritora, deciden separarse. Sus dos hijos, Walt (Jesse Eisenberg), de 16 años, y Frank (Owen Kline), de 12, tienen que lidiar con un sinfín de sentimientos confusos y contradictorios.

La experiencia supone un paso a la madurez, tierno y divertido; un paso, para Walt, conmovedor y, para Frank, tortuosamente prematuro. Las tensiones emocionales y las presiones que afloran durante este difícil período que viven los Berkman son retratadas con una sutileza extraordinaria y con un gran abanico de matices.

Está estupendamente interpretada por todo el reparto (muy bien Daniels y Linney, pero también buena actuación de sus hijos en la ficción: un niño y un adolescente), muy buenos diálogos y narración contada como a retazos, con mucho uso de la elipsis, atendiendo a lo importante.

Es muy breve, ya que quitando los créditos se queda en hora y cuarto de metraje, lo cual es también de agradecer a veces en el cine actual, donde las películas se estiran muchas veces injustificadamente. Está rodada en formato Super 16, lo que acerca más las escenas al espectador y tiene la clásica textura granulada de los filmes de los 80.

La película, que ha cosechado premios en Sundance (y nominaciones a los Globos de Oro) y se ha paseado por un buen número de festivales (Toronto, Chicago, Los Ángeles), ha recibido también el aplauso unánime de la crítica (Washington Post, Time, New York Times).

El director Noah Baumbach cuenta que inicialmente había empezado a escribir un guión sobre dos hermanos que eran mayores, de unos treinta años, y se enfrentaban, con carácter retroactivo, al divorcio de sus padres. “Entonces, casualmente vi “El soplo al corazón”, de Louis Malle, no la había visto, y, al ver una película desde la perspectiva de un niño, me di cuenta de que estaba dando vueltas alrededor de lo que era realmente interesante, que tenía que viajar directamente a esa época de mi vida y contar la historia desde ahí”.

En aquella época, el sistema legal y judicial de Familia existente en EE UU era más similar al actual español que al que hoy disfrutan más de una veintena de estados de la Unión.

Nos remontamos 20 años atrás y nos encontramos con circunstancias muy similares y coincidentes a la de muchos padres que tienen que abandonar su domicilio tras una ruptura.

Si quieres ver un trailer en español, haz clic aquí.

Jorge Mestre Varios

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