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Archivo para julio, 2006

¿Fuerza desproporcionada?

Viernes, 28 de julio de 2006


israr.jpgEl desproporcionado uso de la fuerza en Líbano no deja de ser un tópico y se pretende justificar con que han muerto más libaneses que israelíes. Este extraño cálculo implica que si hubieran muerto más israelíes a manos de los misiles de Hizbolá, no habría dilema moral de los ataques.

Pero en realidad este argumento distorsiona la verdadera cuestión. Israel no es culpable de proteger más a sus ciudadanos, de haber invertido millones de dólares en refugios y en sistemas de alerta ante las potenciales amenazas.

La cuestión de fondo es saber si los objetivos de su acción militar están legitimados. Israel pretende con sus ataques deshacer la infraestructura terrorista de Hizbolá, destruir sus plataformas lanzamisiles y no vivir permanentemente bajo la amenaza terrorista.

Los inocentes libaneses fallecidos -muchos utilizados como escudos humanos- no son sólo víctimas de Israel sino de una situación a la que les ha llevado y de la que son responsables los terroristas islamistas que esperan la respuesta enemiga desde que desplegaron sus 10.000 misiles apuntando a Israel y pusieron la guinda con el “acto de guerra” del asesinato y secuestro de soldados del país vecino.

Para Hizbolá, su principal interés es borrar del mapa a Israel, lanzar el mayor número de katiushas contra los núcleos urbanos y matar así a una gran cantidad de civiles.

Si hasta el momento no han muerto más ciudadanos israelíes no es porque los terroristas de Hizbolá no lo deseen, antes bien ha ocurrido porque la población vive mayoritariamente en refugios.

Israel podría hacer caer a todo Hizbolá mediante la destrucción de Beirut, Trípoli, Tiro y Sidon, pero no lo va a hacer porque eso sí supondría un uso excesivo de su fuerza.

Por otro lado, si Hizbolá tuviera capacidad de aplastar Tel Aviv, Haifa y Beer Sheva, lo haría sin contemplaciones.

Hablar de proporcionalidad está bien en determinadas situaciones como en competiciones deportivas, en un enfrentamiento entre un equipo de Primera División contra otro de Segunda B, pero nada tiene que ver en la actual respuesta de Israel a Hizbolá.

Antes que un “ojo por ojo”, Israel intenta eliminar una amenaza para su futuro. La proporcionalidad como también dice el teórico de la “guerra justa”, Michael Walzer, no sólo debe medirse en relación con lo que Hamás y Hizbolá ya han hecho, sino también con aquello que intentan hacer.

La campaña no será exitosa en función de la proporcionalidad, sino en la eliminación del acoso bajo el que Israel vive permanentemente.

Jorge Mestre Política internacional, Varios

Ir de progre

Miércoles, 19 de julio de 2006

Es esta una semana de efemérides. Aparte de los 70 años del comienzo de la guerra civil española, parece que Castro está a punto de cumplir sus 80 años y prepara su relevo, es decir, más años de dictadura y de desprecio a los derechos humanos de los cubanos otros tantos años más.

Ese es el verdadero retrato del abyecto y despreciable  Castro, al que no le caben más que adjetivos peyorativos por mucho que se empeñen algunos en escribir panegíricos como el que leía este domingo en un diario nacional, crítico sólo con los dictadores de derechas pero benévolo con los opresores izquierdistas.

A mí por mucho que se empeñe Castro en vestirse con el disfraz de adalid del Tercer Mundo y aunque coma a diario con García Márquez o Pilar Bardem o, ya puestos, con Chaves, no servirá para limpiar su imagen de dictador asesino que consiente que su gente se muera de hambre por una mierda de revolución que solamente ha servido para darle a él una de las mayores fortunas del mundo, 550 millones del mundo según la  revista Forbes.

Pero esa simpatía con que algunos políticos de izquierda, afortunadamente cada vez menos, ven a Castro se repite con la situación de Oriente Próximo. Mientras que Hizbolá asesinó y secuestró sin ningún motivo a soldados israelíes, desencadenando un conflicto que se ha cobrado ya centenares de vidas inocentes, el presidente Zapatero, sólo tuvo palabras de castigo para Israel y omitió cualquier condena a los ataques de los terroristas libaneses.

Yo me preguntaba si Zapatero realmente no tiene idea de política internacional, y desconoce que Hizbolá es una organización terrorista reconocida por la UE, o es que juega a ir de antisistema desde la cómoda posición que le brinda el poder.

No entiendo tampoco cómo puede llegar José Blanco a Alicante y decir que España es el país de la paz y de los nuevos derechos, cuando al final el gobierno socialista sólo tiene palabras de reconocimiento para terroristas como los de Hamás cuando ganaron en Palestina, ahora con Hizbolá, o sin irnos tan lejos con Batasuna, el brazo político de ETA.

¿Se puede decir que España es el país de la paz cuando las víctimas del terrorismo se sienten perdedoras y abandonadas frente a los ilegales que llevan meses dando brincos de satisfacción con este Gobierno y para quienes los socialistas tienen tiempo de sentarse en una mesa? Si no había más que verlo con las últimas detenciones de etarras que tanto exasperaron a los abertzales. El ministro Rubalcaba en lugar de felicitar a la policía española y francesa, sólo andaba preocupado en futuro de la negociación.

Zapatero debería escuchar más a sus colegas de la izquierda, como al alcalde de Venecia, el progresista y agnóstico Mássimo Cacciari, quien le dijo tras no acudir a la misa del Papa en Valencia que había sido una manera infantil de subrayar la diferencia. “No eres más laico por no ir a Misa”, espetó. En política internacional lo mismo, no eres más ‘progre’ por obsesionarte con Israel, y menos aún si es objeto de los terroristas de Hamas, Hizbolá, Irán o Siria.

Jorge Mestre Política española, Varios

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