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Archivo para septiembre, 2007

Mitos del antiamericanismo: Los americanos son tontos

Jueves, 27 de septiembre de 2007

Una encuesta efectuada por la revista National Geographic en mayo del pasado año fue la gran coartada que estaban esperando los discípulos del antiamericanismo para sus topicazos contra el sistema educativo norteamericano: “La mitad de los jóvenes estadounidenses no sabe situar en un mapa Irak ni Nueva York”. Según el discurso anti-yanki, los estadounidenses son unos ignorantes. Ni saben de geografía, ni de historia, ni de matemáticas…, vamos casi analfabetos.

Quienes afirman esto en España seguramente desconocen que los alumnos de la ESO son incapaces de escribir 25 palabras sin faltas de ortografía. Quien dice esto es Pedro Álvarez, catedrático de Economía aplicada en la Universidad de Extremadura, que decidió tantear el nivel con el que sus alumnos de 1º pisan las aulas universitarias. Los resultados del sondeo fueron desalentadores. Ninguno respondió bien todas las cuestiones, basadas en simples multiplicaciones, divisiones o en la obtención de fracciones y porcentajes; sólo uno acertó 15; el 86% no atinó ni la mitad. En resumen, ‘la mayoría no sabe dividir y no hablemos de hacer fracciones…’, comenta Álvarez.

La degradación de la enseñanza primaria y secundaria en España es una catástrofe reconocida y tan abundantemente documentada como comentada. Y es que no lo olvidemos, los alumnos españoles de secundaria son de los peor preparados de entre los países de la OCDE, según los informes de la organización.

España se agrupa entre los países de cola en temas tan importantes como las matemáticas, ciencias de la naturaleza, com­prensión lectora o capacidad para resolver proble­mas. Todas estas áreas las encabezan los países del norte de Europa. Por detrás de España, sólo se sitúan países como Eslovaquia, Grecia o Portugal.

Los alumnos españoles sa­len con los mínimos contenidos necesarios para moverse por el mundo. Mientras en la Organiza­ción para la Cooperación y el Desarrollo Económi­co (OCDE), la media dice que el 14% de los estu­diantes logra unos resultados buenos o excelen­tes, esta cifra se limita a un 8% en nuestras fronte­ras.

A los profesores se les preguntó hace algunos años que qué era lo que fallaba. Las respuestas quedaron ahí. El 72% de nuestros alumnos de 11 años comete faltas de ortografía en un texto de tan sólo 10 líneas de extensión. Tres de cada cuatro chavales de entre 14 y 18 años ignoran un sinónimo de desagradable…

Y es que el 75% de los docentes considera que la educación de las nuevas generaciones ha empeora­do.

Pero hay otra serie de razones que conviene repasar y que hacen que nuestro sistema educativo esté muy por debajo de nuestros vecinos y no pueda compararse con EE UU.

1. Reformas legisla­tivas… Tener un buen sistema educativo es capital de cara al futuro de España  Muchos países han en­tendido que el éxito escolar es, además, una cuestión de Estado, aunque en el caso de España no se ha elegido el camino adecua­do. Los sistemas educativos pugnan por sacar un sobre­saliente en competitividad, pero, según los últimos in­formes de la OCDE, ni la UE ni nuestro país pasarían del aprobado frente a re­giones como Estados Uni­dos o Japón, o incluso Chi­na o India, que han dispara­do su nivel de formación.

Además, un alumno español que ahora tenga 15 años y que vaya a hacer Bachillerato este bajo la Ley Orgánica de Educación (LOE), habrá vivido en toda su vida escolar otras tres reformas educativas.

Vivimos en un país que produce en materia educativa enormes cantidades de leyes, decretos y resoluciones estatales y autonómicas que obligan a sus educadores a dedicar casi todo su tiempo a estudiar la política educativa en vez de a mejorar realmente su práctica docente.

No se pueden cambiar las leyes por confrontación política todos los días para no hacer nada. Hay que acabar con la inestabilidad que nuestro sistema educativo lleva padeciendo como consecuencia de las numerosas leyes que han estado vigentes. Así, sigue pendiente un gran pacto de Estado para evitar que las leyes orientadas por posiciones ideológicas se sucedan unas a otras ante el desconcier­to de una comunidad educativa que no termina de asimilar una reforma cuando ya tiene que empezar con la siguiente. El pacto debería afectar, además, a la cali­dad de la enseñanza, a una razonable ho­mogeneidad de contenidos en las diver­sas comunidades autónomas y a la forma­ción permanente del profesorado.

2. Nivel escolar: Calificaciones mediocres o insuficientes en Matemáticas, Lengua y Ciencias, estudiantes que no completan la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) y el abandono escolar temprano son rasgos encadenados del sistema educativo español que confirman informes nacionales e internacionales año tras año.

En PISA 2006, dedicado principalmente a conocimientos, destrezas y actitudes científicos, España obtuvo resultados peores que en 2003.

Casi el 30% de los jóvenes españoles de entre 18 y 24 años no estudia absolutamente nada porque han abandonado la enseñanza y tiene como mayor logro haber terminado la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) o similar.

La tasa de fra­caso en ese nivel educativo (en EU UU es poco mayor al 4%) es muy alta en nuestro país, como lo es la cifra de repetidores (28,6 por cien­to). De los que acceden a la universidad, entre el 40% y el 50% abandona la carrera –el 30% es el promedio europeo, según la OCDE–, llegando al 90% en el primer año de los estudios técnicos e ingenierías.

¿Y qué hay de las tecnologías en los colegios? Pues que España está a la cola en el uso de las nuevas tecnologías en el ámbito de la educación. Un estudio de OCDE nos coloca en el puesto 26 de un total de 40 países analizados con 13 alumnos por computadora frente a los EE UU que tienen un ordenador por cada tres alumnos, lo que les coloca en la segunda posición del ranking. La ubicación española en el pues­to 26 del ránking corrobora, según los autores de la investigación, la im­portancia del uso de las nuevas tec­nologías. Coincide con los puestos que España ocupa en capacidades matemáticas (24), comprensión de la escritura (23) y cultura científica (22) del In­forme Pisa 2003.

3. ¿Se trata también de un problema de recursos económi­cos? Esta es una de las razones. Los países y regio­nes que invierten mejor y con fuer­za en educación se benefi­cian económica y socialmente de esa elección.

De hecho, la competitividad de un país depende del éxito de su sistema educativo. Los gobiernos han comenzado una carrera para convertirse en los primeros de la clase, pero Europa -y España en particular- siguen ocupando los últimos puestos.

España se encuentra entre los 10 países que menos gastan en educa­ción -del grupo de los 30 más ricos del mundo-.

El gasto público educativo de España fue en 2006 del 4,47 por ciento del PIB, inferior al 4,63 por ciento de 1996 y a la media actual de la UE (en torno al 5 por ciento).

De hecho, la Unión Europea (UE) debe destinar a la educación superior el 2% de su Producto Interior Bruto (PIB), unos 150.000 millones de euros anuales más que en la actualidad, para poder alcanzar un nivel equiparable al estadounidense, según un informe de la Comisión Europea.

Además, la UE gasta cada año 12.000 euros menos por estudiante que EEUU, diferencia que no sólo existe en la enseñanza universitaria, sino también en educación primaria y secundaria.

En los primeros años educativos, es decir, en los de primaria, el gasto por estudiante en España es sólo de 4.151 dólares frente a los 7.755 dólares norteamericanos. En secundaria, la brecha también es notable: 6.418 dólares en España y 9.590 en EE UU.

EE UU destina más de un 15% de su gasto público a educación mientras que en España está en el 10%.

Finalmente, el gasto medio en enseñanza superior en los países de la UE es del 1,1% del Producto Interior Bruto (PIB), porcentaje equivalente al de Japón, pero muy inferior al de Estados Unidos (2,7%) y Canadá (2,5%).

La OCDE destaca que durante la última década la inversión na­cional en educación ha retrocedido, con un crecimiento inferior al del PIB. Aun­que algunos expertos endulzan estos da­tos con la retórica de que España ha mejo­rado mucho y ha conseguido una socie­dad igualitaria, sería absurdo caer en la complacencia.

4. Peores Universidades. -  En la UE sólo el 21% de la población en edad de trabajar ha realizado estudios superiores, frente a Estados Unidos (38%), Canadá (43%) o Japón (36%).

Según el reciente estu­dio “La Universidad en la en­crucijada: Europa y Estados Unidos”, realizado por Pello Salaburu, catedrático y ex rector de la universidad del País Vasco (UPV), “la educación universitaria en Europa está perdiendo competitividad y efi­cacia respecto a la de Estados Unidos”.

Pese a lo que se cree, como asociar el buen nivel de las universidades ameri­canas con la gestión privada, sólo el 65% de estos centros son públicos.

El informe analiza algu­nos aspectos por los que las universidades estadouniden­ses tienen éxito. El dato más llamativo es el de la financia­ción. El gasto por alumno en EE UU duplica al de la Unión Europea y triplica al de Espa­ña.

Concretamente, la uni­versidad americana invierte 24.000 dólares por alumno, frente a los 12.000 de media de la UE y los 8.943 de Espa­ña. Según el informe, la dife­rencia no procede de las aportaciones del Estado, sino de las otras fuentes de ingre­so con las que cuenta EE UU. Por poner un ejemplo, citado por el autor, la Universidad más prestigiosa del mundo, Harvard, dispone de 23.000 millones de dólares proce­dentes de donaciones parti­culares.

Otros de los grandes elementos diferenciadores son las ayudas y becas a los estudiantes por parte de las administraciones. Así, mientras que EE UU destina un 0,26% de su PIB a becas al estudio universitario, en España sólo representa el 0,08%.

El estudio también destaca otras ventajas, como son la cultura universitaria enraiza­da en la sociedad, el menor in­tervencionismo del Estado y los programas de investiga­ción con más recursos.

La gestión y funciona­miento de las universida­des americanas, con todas sus debilidades, genera mejores re­sultados que las europeas. Así lo refleja el ranking de universi­dades, que dice que de las 20 mejores del mundo, 17 son es­tadounidenses. De las universi­dades europeas, destacan al­gunas de Reino Unido y de paí­ses centroeuropeos y nórdicos.

Todos los informes internacionales plantean la necesidad de abordar pro­fundos cambios en el ámbi­to educativo europeo -y, en particular, en el español- con iniciativas que fomen­ten el reconocimiento so­cial de la Universidad y que conduzcan a una mayor au­tonomía universitaria; a la diferenciación entre los centros universitarios -cu­yas enseñanzas habrían de someterse a evaluaciones internas y externas-; a evi­tar la endogamia en el ám­bito académico -en la se­lección del profesorado y de los cargos, y en la do­cencia de materias-; a la di­versificación de las fuentes de financiación y a la apli­cación de las directrices de Bolonia.

5. Escasa investigación: Un demoledor informe del Instituto Bruegel, un thinktank de Bruselas, sobre la universidad europea en general, sitúa a las españolas a la cola de las 500 primeras universida­des del mundo, denuncia los graves problemas de inversión en investigación, así como el “mal sistema de gobierno, de falta de autonomía y de incentivos a menudo perversos”.

El informe aconseja a los gobiernos europeos aumentar la inver­sión en enseñanza superior en un punto porcentual del PIB por año y reforzar la autonomía de las universidades.

Con toda esta retahíla de datos se me hace difícil creer que pueda haber alguien que no vea una clara correlación entre el alto nivel educativo de EE UU y su poder económico, cosa que en España no se corresponde ni de lejos ser una de las diez potencias económicas y estar en la cola de educación de los 40 países más importantes del planeta. Estaría bien pedir a más de uno de estos que se dicen “sabios” y llaman “ignorantes” a los EE UU que situaran no ya Irak en el mapa sino Toledo.

Jorge Mestre Política internacional

Zapatero: La espada y la rosa

Martes, 25 de septiembre de 2007

La capacidad de Zapatero para decir justo todo lo contrario a lo que hace roza niveles extremos. Cualquiera que haya seguido su comparecencia en la ONU para hablar de cambio climático habrá podido saber que nuestro presidente no ha tenido ninguna vergüenza para abogar por un “horizonte de respeto a la naturaleza; es decir, al ser humano, a nosotros mismos” (dixit).



Sin embargo, los datos reales de la gestión medioambiental del Gobierno español habrían abrumado al auditorio que escuchaba a Zapatero. El presidente español sabe que España es el país europeo más alejado de cumplir los objetivos de Kyoto. ¿De qué sirve firmar el protocolo de la ciudad nipona si luego se incumple? ¿No se acuerda Zapatero que el año pasado su Gobierno fue multado por la CE al no informar sobre las emisiones tóxicas en España?

Kioto autoriza a España a un ligero incremento de emisiones de CO2. Sin embargo, España virtió hace dos años a la atmósfera un 52% más de gases, frente al máximo del 15% que prevé Kioto para 2012.

Tampoco conviene pasar de largo que las 23 desaladoras que el Ministerio de Medio Ambiente prevé instalar en la costa mediterránea emitirán 783.000 toneladas de CO2.

Y ahí tenemos a Zapatero cubriéndose de gloria ante la ONU. Zapatero se dedica a otros menesteres mientras pretende emular los pasos de Diego de la Vega, la creación de John McCulley, del personaje del Zorro. A nuestro justiciero español le gusta hacerse la foto tanto con Al Gore como con Hugo Chávez o Evo Morales. Por eso me he tomado la licencia de cambiar el título de la popular serie mexicana “El Zorro: La espada y la rosa” por la de nuestro “zorrito” español.

Jorge Mestre Política española, Varios

Promesas, promesas, promesas

Miércoles, 19 de septiembre de 2007


Zapatero y Carmen ChacónLlama la atención ver como el presidente Rodríguez Zapatero aprovecha los últimos meses de su mandato para hacer todo lo que no ha hecho en toda su legislatura. Pero lo peor de todo no es que lo haga a regañadientes del vicepresidente del Gobierno, Pedro Solbes, o del gobernador del Banco de España, sino que anuncia medidas ya puestas en marcha en algún otro momento, como el plan del fomento del alquiler, y que hipoteca con sus medidas electoralistas el gasto público con costes estructurales que será muy difícil que alguien las tenga que suprimir algún día.

El anuncio con pompa y boato del fomento de los alquileres lo hizo con Carme Chacón como si estuviera bajo la visita de un jefe de Estado, en las escalinatas de la Moncloa. Sin embargo, estoy de acuerdo con todos quienes han dicho que tal iniciativa lo único a lo que contribuirá es al incremento del precio del alquiler. Es decir, quien tenga una vivienda vacía, le dará lo mismo la ayuda que reciba el inquilino. Si hay más gente con más dinero, subirán los precios. Al mismo tiempo, si una persona no tiene la seguridad de que un inquilino le va a pagar, no estará dispuesto a alquilar. Pero eso a Zapatero le da lo mismo mientras pueda tener sus minutos de gloria en televisiones y espacio en periódicos.

La economía del subsidio de Zapatero es “pan para hoy y hambre para mañana”. El superávit presupuestario no está para tirarlo y menos en una situación de endeudamiento familiar tan alta como la que existe actualmente. Y si a Zapatero le sobra el dinero… que nos baje los impuestos! ¿Qué hará el Gobierno para financiar estos gastos en momentos de debilidad económica? ¿Nos subirá los impuestos?

Mejor haría Zapatero en anunciar medidas que contribuyeran a solucionar los graves problemas estructurales de nuestra economía, como la rigidez del mercado laboral, el fomento de la creatividad, innovación, el déficit comercial…

Mientras a Zapatero se le llena la boca con medidas electoralistas, en Francia, su colega Sarkozy se dedica a ir suprimiendo las 35 horas laborables a la semana y a preparar su economía para los nuevos retos. O en Suecia, donde se han reducido los beneficios del desempleo, haciendo más fácil y barata la contratación mediante ventajas fiscales e incentivos a los empresarios. Por cierto, en Suecia el paro lo han situado al 4,4%, más de la mitad por debajo que la tasa española.

Las medidas, en conclusión, son propagandísticas porque se supone que hubo ya un plan de choque de la anterior ministra cuyos resultados se desconocen. En tres años, se han logrado sólo 3.000 contratos de alquiler. Me gustaría que algún padre o madre reciente me dijera que si ha percibido ya los 2.500 euros anunciados hace unos meses por Zapatero o si algún beneficiario de la Ley de Dependencia ya disfruta de las ventajas que en su día fueron prometidas. Como dijo Bacon, nihil novum sub sole.

Jorge Mestre Política española, Varios

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