‘Baglash’
Se le conoce como “baglash” y ha nacido en plena crisis económica como reacción a los “must” y al sistema “it bag” que ha sembrado cientos de páginas de revistas de moda en los últimos años. Hasta WGSN, la compañía líder en investigación de tendencias en moda confirma lo que se viene, una corriente en contra del consumo ostentoso con un planteamiento más modesto del mismo.
El nuevo consumidor de la crisis es una persona que llega a valorar más una costura perfecta que cualquier logo en un bolso, una camiseta o unos pantalones. El “glamour” no se va a llevar bien con el momento económico y eso lo saben los diseñadores que han estado preparando las colecciones que se presentarán en los próximos meses para el invierno del año que viene.
Se ha dicho que en época de crisis se alargan las faldas… Pero sobre todo los diseñadores van a ser más austeros con los materiales empleados, trabajando con prendas más asequibles, más duraderas y con colores más oscuros.
Con la crisis económica de 1929, la industria de la moda introdujo el lino como material debido a su bajo costo y otros materiales artificiales que reemplazaron a los de un elevado precio.
Ahora, los compradores ya se están decantando por piezas duraderas y clásicas antes que por los símbolos de estatus social que marcaban los “must” de cada temporada que diferentes famosos convertían en prendas fetiche.
Los consumidores de gran poder adquisitivo siguen y seguirán consumiendo lujo, pero el mayor descenso se está viviendo entre los jóvenes de la Generación “X” y entre los primeros vástagos de la Generación “Y”. Este fenómeno me lo confirmó recientemente un directivo de Loewe. De hecho, el gasto en artículos de lujo cayó un 20,1% en EE UU de junio a octubre.
Dicho descenso también se ha sentido en los periódicos y revistas, acostumbrados al incremento de la inversión publicitaria de productos de lujo. Por ejemplo, uno de los referentes de la moda italiana de lujo como es Brioni ha anunciado una reducción del 15% en sus presupuestos publicitarios para Europa y Estados Unidos en 2009.
Y las consecuencias de la crisis también se extienden a las partidas destinadas por las firmas de moda a relaciones públicas. Uno de los casos más sonados ha sido el de Marc Jacobs que ha anulado este año su conocida fiesta de las “Mil y Una Noches” que celebraba en Nueva York desde hacía 18 años. Un simple email de su socio, Robert Duffy, suponía la partida de defunción. Eran dos líneas de texto: “Debido al clima financiero actual, hemos decidido cancelar la fiesta de 2008”.
El mismo proceso se ha vivido en otros lugares como en nuestra cercana Valencia, donde el ritmo de presentaciones o inauguraciones ha descendido vertiginosamente, exceptuando el caso del Mercado de Fuencarral, donde hay que reconocer el esfuerzo y la garra de un emprendedor como Ramón Matoses que ha decidido traérselo de Madrid tras diez años de actividad y al que le deseo el mayor de los éxitos.


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