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El conseller Blasco y Facebook
La iniciativa de la Generalitat de la nueva Ley de Participación, e impulsada por el conseller de Inmigración y Ciudadanía, Rafael Blasco, me parece un gran acierto ya que se trata de implicar activamente a todos los ciudadanos en la maquinaria legislativa del gobierno valenciano. Dicha información no ha tenido una gran repercusión pese a su trascendencia, mayor aún si tenemos en cuenta el desapego generalizado que los ciudadanos profesan hacia los asuntos públicos.
Está comprobado sociológicamente que a una mayor participación en la toma de decisiones de asuntos que conciernen a todos, mayor capital social, mayor participación en los procesos electorales, mayor calidad democrática y mayor progreso social.
Eso es algo que los gobernantes que miran por el bienestar de sus ciudadanos conocen a la perfección. Y sino que se lo pregunten a Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, que está a punto de alcanzar los 200 millones de usuarios registrados.
Zuckerbeerg tiene un problema de gobierno en Facebook. Algo que nació como una empresa para interconectar a los usuarios con otros se ha convertido en una comunidad virtual del tamaño de un país como EE UU en cuanto a núumero de habitantes se refiere.
Los problemas de Facebook vienen originados por los cambios de diseño efectuados en las últimas semanas. Y como en cualquier sociedad, han aparecido 2,5 millones de descontentos que han creado el grupo “Millones contra el nuevo diseño de Facebook y contra sus nuevas condiciones de uso”.
Las nuevas condiciones del servicio de las que se quejan los ciudadanos virtuales de Facebook se refieren al control comercial a todo lo que los usuarios suben a la red social y al sistema de publicidad intrusivo de Beacon como se conoce a su nuevo sistema de anuncios.
La respuesta de Facebook a las protestas ha sido la de conceder a los usuarios un voto para diseñar el nuevo sistema de gobierno que regirá la red social. Esta idea refleja el punto al que las nuevas tecnologías acaban llegando, una red social que alcanza tal nivel de penetración en la sociedad y que es capaz de estrechar tanto los lazos con sus usuarios que los acaba convirtiendo en ciudadanos que definen lo que quieren y lo que rechazan en su país virtual.
Garzón ahora a por Bush
Debe ser que Garzón se ha aburrido con el caso Gurtel y que ahora está dispuesto en citar al mismísimo George W. Bush, Chenney, Rumsffeld después de haberlo hecho con otros tantos miembros de la anterior administración norteamericana y que tuvieron que ver con el funcionamiento de la cárcel de Guantánamo. Por de pronto, el magistrado de la Audiencia Nacional estará orgulloso de que la edición dominical del New York Times haya abierto sus páginas de internacional con esta información y foto incluida del juez.
A Garzón le da ahora por investigar Guantánamo como si EE UU no tuviese un sistema lo suficientemente garantista para proteger los derechos jurídicos de los individuos que pisan suelo norteamericano. Nadie sabe exactamente la causa que revolotea por el juzgado número 5 de la Audiencia Nacional, pero habría que ver si se hubiera movido un dedo si Guantánamo hubiera estado en la jurisdicción de otro país distinto a EE UU.



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