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Archivo para noviembre, 2009

De nuevo con el Sáhara

Domingo, 29 de noviembre de 2009

La activista Aminatu Haidar le ha dicho al gobierno español que no está dispuesta a transigir en una cuestión elemental como la de volver a su tierra mediante la nacionalización española. Y es que lo que el gobierno quería aparentar como un problema administrativo y burocrático, se ha convertido nuevamente en un problema político que ha encendido los ánimos de algunos de los resortes con que Zapatero siempre ha contado, como son los actores y artistas hambrientos de pancartas y soflamas contra el gobierno. Pero esta vez no fueron ni contra Aznar, ni contra Bush, sino contra Zapatero y Moratinos.

A gritos de “Marruecos culpable, España responsable” y la exigencia de la dimisión de Moratinos, Almodóvar, Bardem madre, y otros tantos, bien conocidos como “los de la ceja” mostraron este domingo su enfado ante las incoherencias, tropiezos e ineptitud de la administración socialista para resolver los problemas de cada día.

La cuestión saharaui siempre fue defendida por la izquierda española, por los gobiernos de Felipe González y por el PSOE durante veinte años. Pero fue llegar Zapatero que ya se había reunido anteriormente con el déspota de Mohammed VI y el credo socialista hacia el Sáhara dio un giro de 360 grados. Algo similar a lo ocurrido con los EE UU, pero con la gran diferencia es que allí hay democracia y en Marruecos hay un sultán de quien el Gobierno español se ha convertido en rehén.

Con un problema tan cercano y candente no sirven los formalismos, escurrir el bulto y lavarse las manos, obviando una situación que afecta a miles de ciudadanos y que se traslada a nuestro país en forma de inmigración ilegal y crisis fronterizas.

Moratinos y Zapatero vuelven a defraudar a quienes se revuelven ahora contra ellos, a aquellos junto a quienes se manifestaban por el Prestige o por la guerra de Irak…, y es que las contradicciones no tardan en aflorar entre quienes basan su oposición tras una pancarta y ostentan después el poder.

Jorge Mestre Política española , , ,

La imposición del pensamiento único

Viernes, 27 de noviembre de 2009

Visto desde la Comunitat la perspectiva es distinta y las cosas se ven con cierta lejanía. El pasado jueves uno habría deseado ser catalán de pro para vivir los acontecimientos desde cerca, para poder opinar sin ser criticado por “desconocer la realidad catalana”.

Abrir hasta doce periódicos distintos y encontrar doce editoriales idénticos no sucede todos los días. Pero la defensa de un Estatut libre y catalán lo merece. O eso nos han vendido.

La aprobación del nuevo Estatut de Cataluña, cuya resolución definitiva del Tribunal Constitucional no se hará esperar, alcanzó este jueves el punto álgido de la polémica, en una actuación de la prensa catalana que a estas alturas de la historia no puede calificarse más que, cuanto menos, de extraña.

La Vanguardia, AVUI, El Periódico,…y hasta doce cabeceras aliaron sus plumas para firmar un editorial conjunto, al que a lo largo de los días se han adherido otros colectivos públicos y privados. Grupos editoriales distintos y empresas de la competencia que aprovecharon el día de reflexión del TC ante su inminente resolución, que en muchos círculos se adelanta que no agradará las posturas nacionalistas de parte de la comunidad catalana.

El periodismo español, entendiéndose desde la etapa democrática, ha actuado como altavoz reivindicativo de algunas de las causas políticas, sociales y económicas más necesarias. Gozamos de una prensa sana, plural y divergente que garantiza dar voz a cualquier colectivo, ideario o forma de entender la vida siempre y cuando estos se enmarquen en la legalidad vigente. A eso nos dedicamos los periodistas. Y con más o menos criterio, se ha hecho razonablemente bien.

El periodismo catalán –injustamente generalizando, porque pese a los intentos de muchos aún quedan unos pocos que mantienen su libertad- han dañado el propio fundamento de la prensa y se ha convertido en adulador del poder y comisario de la Justicia.

Las amenazas implícitas en “el texto de los 12” son más propias de tiempos pasados y de sistemas de poder endebles. Mucho se debate estos días sobre las consecuencias de todo esto, sobre las posibles presiones a las que se ven expuestos los magistrados y, al fin y al cabo, sobre la resolución final del TC. Infinitamente más preocupante me parece a mí que hayamos llegado a un punto en el que el periodismo se convierte en altavoz del ideario político. Y sobre todo cuando se trata del imperativo del pensamiento único, que nos recuerda a épocas stalinistas en las que la palabra prensa se sustituía por el vocablo propaganda.

“La dignidad de Cataluña”, así titularon las cabeceras, pide respeto para la “voluntad ciudadana” y la voluntad catalana. Inmediatamente después, tilda a muchos de los miembros del Tribunal Constitucional de “irreductibles” y amenaza a la sociedad civil en varias ocasiones, advirtiendo de una posible confrontación con España y asegurando que, si es necesario, se articulará la “legítima respuesta”.

Ese mismo respeto cabe exigirse a los autores y seguidores del manifiesto. Es absolutamente innegociable el respeto a la armonía del funcionamiento jurídico. Y del mismo modo son despreciables las presiones a los órganos jurídicos.

La prensa independiente, la diversidad de ideas y la posibilidad de expresarlas nos han encaminado hacia la libertad democrática actual. Nadie más que un periodista, como es mi caso, va a defender la libertad de expresión y el pluralismo político. Sin embargo, resulta alarmante encontrarse con posturas tan absolutamente teledirigidas, poco honestas con los lectores y que evidencian una despreciable uniformidad al dictado de la clase política.

Jorge Mestre General , , , ,

Polop, año 400

Miércoles, 25 de noviembre de 2009

La detención del alcalde de la localidad alicantina de Polop por su vinculación en el asesinato de su antecesor resulta escalofriante. Habrá que esperar a las investigaciones definitivas, a las imputaciones y al veredicto de la justicia. Pero en principio, con una buena parte de argumentos casi seguros y evidentes, parece que hayamos retrocedido 1.600 años en el tiempo.

Cuando el pueblo visigodo aún no había sufrido la dentadura del mundo musulmán, las guerras de poder eran una constante en la península ibérica. El trono de los reinos y los tesoros de los palacios eran motivo de luchas constantes. Europa vivió durante tres siglos su Época Oscura, donde casi 40 monarcas gobernaron en esos 300 años.
El intercambio político se efectuaba según una regla y pauta muy propia de la condición humana de entonces: la guerra y el atentado. Ciudades arrasadas, pueblos saqueados e incluso crímenes de alcoba derivaban en un cambio de color de gobierno, bajo la premisa de que tampoco ése duraría mucho.

Este último mes los hechos se han precipitado de forma vertiginosa. Dos años después del crimen en el que Alejandro Ponsoda perdió la vida, la Guardia Civil empujó la primera de una fila de piezas de dominó, que fueron cayendo una a una.

Polop encarna estos días la versión moderna de la vida de palacio en la antigua Roma, en la España goda o en la Europa profunda. Cuatro disparos a traición, con nocturnidad y bajo contrato. Hoy no se da un golpe de estado por extensos terrenos, bonitos palacios o enormes ejércitos. La mezquina condición humana ha sabido adaptarse a los tiempos de escasez. Hoy, la recalificación de terrenos y los intereses urbanísticos son suficientes para perpetrar el más vil de los actos del hombre.

El rey visigodo Sigérico gobernó sólo siete días. No hizo falta más tiempo para convencer a su opositor Walia, cuyos seguidores consideraron necesario pasar por el cuchillo al malogrado monarca. Hoy, cualquiera de ellos quedaría perplejo ante la vileza de lo sucedido en Polop. ¿Una vida a cambio de una alcaldía de 4.000 habitantes? ¿Una vida para garantizar la recalificación de terrenos orientados al Este? La crudeza humana llevada al extremo, en una sociedad en la que prima la razón y el engranaje democrático funciona con más o menos garantías. O eso creíamos.

Mucho he reflexionado estos días sobre los extremos que pueden llevar a un ser humano a acabar con la vida de otro. La crónica de sucesos nos salpica casi a diario con crímenes propios de centurias pasadas, cuando la civilización comenzaba a fraguarse y el sistema de orden aún se tambaleaba.

Polop se estremece ante la barbarie. Seamos sinceros y dejemos los eufemismos: estamos ante un acto propio de animales salvajes. Pero con el agravante de haberse elaborado mediante un plan maquiavélico, endemoniado y atroz. La Justicia no puede dejarlo impune y sólo el peso de la ley podrá recordarle a algunos que estamos a las puertas del año 2010.

Jorge Mestre General , , , , ,

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