Archivo

Archivo para enero, 2010

El paro y el problema del polizón

Jueves, 7 de enero de 2010

Uno de los interrogantes que más ha recorrido despachos, gabinetes, ministerios, organizaciones empresariales, sindicatos y medios de comunicación desde que empezara la crisis ha sido hasta cuándo la sociedad española podría aguantar un incremento tras otro del número de parados permaneciendo en el sitio, sin apenas inmutarse. Los datos de diciembre nos han acercado al abismo de los 4 millones de parados y la cosa no tiene visos de mejora.

Los medios más críticos con el Gobierno piensan que la paz social se sostiene con alfileres portados a su vez por los sindicatos, que sólo han protagonizado alguna que otra protesta de tipo territorial y la más sonada del pasado diciembre contra los empresarios. ¿Pero hasta cuándo?…, late la pregunta en el ambiente.

En otras crisis económicas de la democracia se vivieron episodios de estallidos sociales como las conocidas de los años 80 y primeros de los 90. Actualmente, mientras el paro devora a los trabajadores y miles de empresas han sucumbido azotadas por la situación económica, no se ha conocido ningún estallido social y ninguna revuelta espontánea. POr ello, hay quienes han calificado a la sociedad española como un colectivo adormecido y narcotizado más parecido al de regímenes autocráticos que al de democracias avanzadas como las occidentales.

La respuesta a todo esto habría que encontrarla en las reflexiones que hace algunos años hiciera Marcur Olson sobre el comportamiento de los grupos de interés y los movimientos sociales. Para empezar, Olson establecía que los grupos de interés –entre los que podríamos incluir a los sindicatos- incitan al problema del polizón o del “free-rider”, es decir, que muchos de sus miembros participan activamente en esta clase de agrupaciones para sacar provecho del esfuerzo de otros con los que comparten intereses y aspiraciones. Olson sugirió que por ello es más fácil movilizar la acción colectiva en los grupos de interés pequeños que en lo grandes, como a los representantes de los trabajadores, que necesitan movilizar a un número importante de trabajadores si quieren conseguir una repercusión social con sus acciones.

Sin embargo, los grupos pequeños que tienen una capacidad de movilización más accesible se encuentran con el problema de que el “polizón” les afecta de pleno. Los sindicatos ofrecen a sus miembros numerosas ventajas por estar afiliados en temas relacionados, además de con el asesoramiento legal, con viajes, deporte, seguros de salud, etc. Los grupos pequeños no tienen esos incentivos a su alcance.

Tampoco ha habido en España movimientos sociales contra el paro que hayan traspasado las redes sociales de Internet y se hayan asentado en el mundo físico. ¿Por qué? Ellos también son víctimas del problema de los grupos de interés. No tienen incentivos que ofrecer a sus miembros y no hay barco al que los “polizones” puedan subirse. ¿Alguien piensa que un parado español de a pie con una familia que sustentar, va a lanzarse espontáneamente a revelarse? Es cierto que hemos conocido en España situaciones de personas desempleadas y que en su desesperación se han echado a robar, atracar o a quitarse la vida en los casos más extremos, pero mientras que el conglomerado de colectivos persista en la actual situación y con la misma actitud, el aire que se respire en la calle no tufará a desempleo y todos seguiremos nadando en nuestra balsa de aceite.

Jorge Mestre General

Editorial en FT

Jueves, 7 de enero de 2010

Reproduzco el editorial de este jueves 7 de enero del Financial Times sobre la presidencia española de la UE:

Una España que tropieza debe guiar a la Unión Europea

Desde cualquier parámetro, ha sido un desafortunado comienzo. La presidencia española de la Unión Europea, que se extenderá a lo largo de seis meses, y que se ha puesto en marcha esta semana, parece que ha sido objeto de un ataque de hackers. En su primer día, aquellos que entraron en la página web de la presidencia, se encontraron con fotos de Mr.Bean, el humorista británico, quien se parece a José Luis Rodríguez Zapatero, el primer ministro español.

Mr. Bean es famoso por sus traspiés y sus percances –y España está también mostrándose propensa a los accidentes en el momento actual. En las anteriores ocasiones que España ha asumido la presidencia de la Unión Europea, la atmósfera del país era muy diferente. Tanto los gobiernos de González como Aznar presidían una economía en auge que infundía orgullo a toda la nación. Pero España se ha visto golpeada de manera muy fuerte por la recesión global. El desempleo está cerca del 20% y el sector constructor está sufriendo especialmente.

Tal vez Zapatero quiere distraerse de sus propias penalidades domésticas, aunque el programa de trabajo que ha propuesto para la presidencia de España es marcadamente anodino, incluso para los poco exigentes parámetros de la mayoría de las presidencias europeas.

Por otro lado, si la presidencia española se concentra en hacer funcionar el tratado de Lisboa, estará cometiendo un error que es muy típico en la Unión Europea: concentrarse en los principios institucionales en lugar de preocuparse por los problemas reales que afectan a los ciudadanos europeos.

Fuera de estos asuntos, lo más importante es la crisis económica. El crecimiento está aún flojo en toda Europa, y España no es una excepción. Durante la presidencia española, los gobiernos europeos tendrán que tratar de llegar a un acuerdo sobre la retirada de los estímulos económicos que se aplicaron durante 2009. Los próximos seis meses incluyen también otros problemas, como la crisis fiscal en Grecia y Letonia. Todos estos desafíos – y sin los desafortunados traspiés de Mr.Bean- van a ser el mayor resto de Mr. Zapatero en los próximos seis meses.

Jorge Mestre Economía, Política española, Política internacional , , ,

Rss Feed Tweeter button Facebook button Youtube button