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Archivo para marzo, 2010

Censura de la exposición censurada

Lunes, 8 de marzo de 2010

Las consecuencias de la censura a la exposición fotográfica de Valencia no paran de sucederse. Después del aluvión de críticas de todo el fin de semana, Román de la Calle, el director del museo en discordia, ha presentado su dimisión.

El hecho de que estas fotos no le hayan gustado a los políticos del PP valenciano con Alfonso Rús al frente por la presencia de fotos del caso Gürtel le ha dado más publicidad a la mencionada exposición que la que tenía hasta la pasada semana.

Diariocrítico de la Comunitat Valenciana tenía en la muestra representación a través de dos instántaneas de nuestro fotógrafo, Xaume Olleros y, por tanto, me solidarizo completamente con él y con el resto de compañeros censurados, si bien conviene aclarar que el criterio de selección de los temas más importantes de 2009 me ha sorprendido pues de algunos hechos ocurridos en el pasado año y de gran trascendencia no había fotografía alguna. ¿Ha habido censura en la exposición censurada?

Es el caso del alcalde socialista de Elche y número dos del PSPV, Alejandro Soler, quien fue precisamente noticia el pasado año por su imputación en un supuesto caso de desvío de fondos municipales al PSOE y de cuya comparecencia ante la Audiencia Provincial no había ningún rastro en la exposición retirada.

Pero lo más llamativo es que haya sido ahora el propio Soler quien esté encantado de acoger en sus instalaciones culturales ilicitanas dicha exposición. Quedará siempre como una incógnita saber si hubiese actuado igual de haberse encontrado con una imagen suya entrando por las puertas del juzgado de Alicante.

La censura es la principal amenaza a la que nos podemos enfrentar cualquier profesional de la información, pero considero una equivocación permitir que nuestro trabajo se convierta en un juguete para los políticos y la lucha partidista, pues eso nos convierte en “carne de cañón” para el beneficio de algunos.

Cacicada la hecha por la Diputación de Valencia, interesada la reacción socialista y turbia la selección para una exposición de un colectivo profesional sin filias políticas… teóricamente.

Este hecho contrasta con los Premios Periodísticos de la Comunitat Valenciana, impulsados por el CSI-CSIF, y recayente entre otros a mi amigo y colaborador, José Luis Torró, por su buen hacer periodístico en toda su trayectoria profesional.

Lo que me gustó de esos premios entregados el pasado jueves, además de que el jurado estaba compuesto por periodistas de muchos medios de comunicación, es que al evento asistimos cientos de periodistas en un marco donde no había políticos, voceros, ni otras fuentes de información acostumbradas a intoxicar con sus parciales aportaciones. Puede parecer llamativo pero en Valencia no es habitual encontrarte con el resto de compañeros sin algún político por medio. Por eso pienso que a más de uno no le gustarán futuras ediciones.

Jorge Mestre General , , , ,

Más UE y menos España

Miércoles, 3 de marzo de 2010

Este primer miércoles de marzo, mientras populares y socialistas o los llamados “negociadores” mantenían un encuentro para consensuar las medidas para atajar la crisis –dos años y medio después de su estallido, conviene matizarlo-, la Comisión Europea, por boca de su presidente, Durao Barroso hacía un llamamiento para aprobar a corto plazo el impulso de nuevas políticas económicas que eviten la situación actual, donde unos países como Francia, Alemania o Reino Unido lideran la salida de la recesión, y otros, España y Grecia por ejemplo están en el vagón de cola de la recuperación.
Lo que la CE pretende ahora, después del fracaso del Tratado de Lisboa demostrado con la crisis, es que los países integrantes consensúen las mismas políticas y cooperen para su puesta en funcionamiento. O lo que es lo mismo, más UE, y menos Estado.
El debate está servido. En la línea divisoria que separa a los ‘globalizacionistas’ de los ‘escépticos’, la tendencia es que los estados-miembros sigan perdiendo poder e influencia ante instituciones supranacionales como la europea, y se vean obligados a renunciar a competencias para regular muchos asuntos que se desarrollan en estamentos superiores.
Ni España, ni ningún país de la UE, pueden permitirse el lujo de ignorar las políticas emanadas desde Bruselas. Y la capital comunitaria tampoco quiere que ningún estado miembro vaya por libre, como se ha visto en los últimos dos años.
De hecho, los anuncios de cambios en la edad de jubilación, sueldos de los funcionarios, subida de impuestos, etc., de los últimos tiempos del Gobierno tienen más que ver con la presión de las autoridades comunitarias que de la propia voluntad gubernamental. Si hasta hace dos meses uno podía pensar que el Ministerio de Economía español estaba localizado en Moncloa, tengo el convencimiento de que ahora se encuentra en la 13ª planta del edificio Berlaymont de Bruselas.

Jorge Mestre General , , ,

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