Vestir por menos

Viernes, 30 de enero de 2009

A principios de mayo pasado la tienda neoyorquina en Bleecker St. de Marc Jacobs montó un escaparate que convirtió el local en un improvisado almacén de excedentes del ejército. Robert Duffy, el alma gemela de Marc Jacobs, había adquirido un contenedor de abrigos militares “vintage” en Copenhague y decidió venderlos en la tienda a 38 euros cada uno.
Puede parecer extraño que alguien que vende pantalones a 700 euros pueda comercializar esta clase productos, pero la persona más cercana al diseñador, el propio Duffy, ha comprendido muy bien lo que se cuece en el mundo de la moda durante los últimos años, es decir, que los fashionistas son día a día más clientes de Zara y H&M. “Nadie quiere pagar 500 dólares por unas sandalias”, adujo Robert Duffy, en una declaración más propia de un defensor de los derechos de los de consumidores que de uno de los reyes del lujo. “Cuando veo unas botas de suela de goma en un escaparate y me piden por ellas 500 dólares, realmente sé que no lo valen”.
Por ello, la firma del creativo norteamericano ha introducido en sus “Marc by Marc Jacobs” productos de bajo coste, como accesorios, camisetas, bañadores y calzado. Se trata de los mismos diseños con materiales de bajo coste. Una tentación que atrae a cientos de clientes diariamente. Sea cual sea el día, la tienda siempre está llena.
Duffy afirma que detrás de todo está su idea de edificar una empresa a prueba de “crisis económicas”. Y no le falta razón.
Las líneas aéreas fueron pioneras en el desarrollo de compañías de “low cost” o bajo coste, un concepto que se fue extendiendo con fuerza en otros sectores como la moda y que incluso llega ahora a la oferta de la hostelería española.
Así, durante los últimos años han aumentado las empresas adaptadas a este tipo de filosofía, la misma a la que responde el menú de diez euros para el mediodía, los masajes de diez minutos o el corte de pelo a seis euros. Este es el perfil de los usuarios del “low cost”, convertido en un fenómeno social al que llegan personas que presumen de saber cómo y en qué gastan su dinero.
Las empresas “low cost”, además de contar con una importante facturación, han demostrado que son capaces de crear inclusión social. Es decir, para la generación de jóvenes mileuristas, los precios bajos de estos productos se convierten en un revulsivo necesario para aprovechar el poder adquisitivo salarial.
El ejemplo de que el bajo coste llega al mercado de la moda lo tenemos con un simple análisis de la evolución del IPC durante los últimos años. Mientras los precios de la cesta de la compra de los españoles han aumentado un 17,8% en cinco años a esta parte, el precio de la ropa sólo lo ha hecho en un 6,6%. Quienes han tirado de los precios han sido los alimentos, el tabaco, la vivienda, el transporte, la restauración y la educación. Si echamos la vista más atrás, de hace una década hasta ahora, los precios de la ropa han subido un 27% mientras que el IPC se ha acelerado en un 38%.
Todos aquellos que tengan un poco de memoria retrospectiva podrán recordar lo que un polo Lacoste valía hace diez o quince años y su precio actual o lo se pagaba por unas zapatillas Nike o unos Levi’s 501 y lo que se paga ahora. Es decir, con el mismo dinero se puede comprar más ropa que hace diez años. Pero cuidado, esta tendencia a la baja no se ha reproducido de forma similar en los artículos de lujo. Por ejemplo, un bolso Louis Vuitton puede haber duplicado su precio en todo este tiempo.
Mientras la democratización del lujo ya está aquí, los ‘fashionistas’ del futuro adquieren prendas ‘low cost’, aunque la nueva política de Robert Duffy no tenga el respaldo de Louis Vuitton.

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  1. monica
    Sábado, 31 de enero de 2009 a las 17:18 | #1

    deseo saber como vender a menor precio..
    Muy atte

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