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Lecciones de Lee Kuan Yew, el creador del moderno Singapur

Lee Kuan Yew - Jorge Mestre BlogLee Kuan Yew fue el encargado de sacar a Singapur de la pobreza y subdesarrollo para convertirlo en uno de los países con mayores niveles de renta de Asia. De hecho, la renta per cápita actual de aquel país duplica ahora a la española. Singapur constituye junto con China los dos ejemplos que en la ciencia política se han utilizado para rebatir a Martin Lipset y su correlación de riqueza y democracia. Lo curioso del caso es que cuando Lipset publicaba su famoso ensayo “Some Social Requisites of Democracy”, Lee Kuan Yew tomaba las riendas del pequeño país del sudeste asiático y en cuestión de 20 años encendió el debate nuevamente entre los teóricos de la ciencia política.

El último libro del ex primer ministro de Singapur, “The Grand Master’s Insights on China, the United States, and the World, es una  provocación constante, donde aunque peca del buenismo de algunos liberales, no se anda con rodeos sobre algunas ideas preestablecidas en occidente sobre el orden internacional, el futuro de China y EE UU, la democracia, el multiculturalismo, el emprendedurismo y las claves del milagro económico en Singapur.

No piensa que EE UU vaya a ocupar un papel por detrás de China en el siglo XXI, al igual que afirma que China ha aprendido de experiencias del pasado como la de la Unión Soviética que por querer disputarle a EE UU la carrera armamentística terminó en la bancarrota y la desintegración del país. “China ha calculado que necesita 30, 40 o 50 años de paz y tranquilidad para crecer, levantar su propio sistema y adaptarse al sistema de mercado. Los líderes chinos han aprendido que pretender competir con EE UU en armamento es una tarea infructuosa, así que lo mejor es agachar la cabeza y sonreír durante 40 ó 50 años más”. A esta estrategia la ha bautizado como el “renacimiento pacífico”.

La diferencia de la actual China respecto a su pasado imperial es que si en aquella época no necesitaba preocuparse del resto del mundo, ahora sí que lo hace porque sin los recursos de otras zonas del planeta, como petróleo, níquel o cobre su crecimiento se detendría. Se ha hablado de la presencia de China en innumerables países africanos como Nigeria, Angola o Sudán, pero mientras en Afganistán los estadounidenses se juegan la vida donde ya han fallecido más de 2.200 de sus compatriotas, ningún chino ha perecido allí porque China nunca ha enviado un soldado allí. Frente a la estrategia de “hard power” de los EE UU se contrapone la política china del “soft power” en un país donde ya se han hecho con los derechos de explotación de la reserva de cobre más grande del mundo en Mes Aynak. Y además, ahora están construyendo una carretera y una línea de ferrocarril para facilitar la extracción. Pragmatismo absoluto.

Afirma que las claves del crecimiento chino residen en ser competitivos a través de la educación de su juventud, seleccionar a los mejores en ciencia, tecnología, economía y gestión de empresas y, por supuesto, el aprendizaje del idioma inglés.

Sin embargo, pese a los progresos de China en los últimos 30 años, Lee dice que tiene ante sí varios “obstáculos” que superar, el principal de ellos la ausencia del estado de derecho y la corrupción generalizada. El idioma chino “resulta muy difícil para los extranjeros”, lo que representa otra barrera para atraer talento foráneo.

Mientras Singapur comparte con China muchos de los principios filosóficos del Confucianismo, una de las primeras iniciativas que emprendió para abrir Singapur al mundo fue la de establecer el inglés como idioma oficial frente al chino mandarín. Admite que se encontró con gran oposición pero “era la única manera de subirnos a la corriente de innovación y creatividad en el mundo”. Lo cierto es que esta iniciativa debería dar mucho que pensar a los líderes políticos en Europa y, especialmente en países como España, que por la falta de una mayor cohesión hemos visto mermada nuestra competitividad en el mundo.

A su juicio, el inglés le concede una gran ventaja a EE UU sobre China. “El uso del inglés le permite a Estados Unidos atraer millones de anglo hablantes con talento desde Asia y Europa”. EE UU sigue siendo para muchos el país de las oportunidades para los inmigrantes y eso es algo que no ocurre con China, donde dominar su cultura e idioma es harto complicado.

Una de las afirmaciones categóricas del fundador del moderno Singapur es que ni China será democrática, ni habrá un nuevo Tiananmen. “Para conseguir la modernización de China, los líderes comunistas están preparados para intentarlo todo, excepto el sistema democrático multipartidista de una persona, un voto”, asegura. “El Partido Comunista de China debe tener el monopolio del poder para asegurar la estabilidad porque piensan que la democracia sólo les llevaría al caos y a la inestabilidad por la falta de control del centro con la periferia, lo que llevaría a horribles consecuencias como el resurgimiento de los ‘señores de la guerrra’ de los años 20 y 30 del siglo pasado”.

China no le discutirá a EE UU la supremacía. De hecho, a China le interesa que a EE UU siga siendo el “gendarme mundial” porque de este modo le permite actuar en defensa de sus intereses nacionales. “A China no le interesa cambiar el mundo. Solamente habrá una lucha por la influencia. China necesita a los EE UU, a los mercados de EE UU, la tecnología de EE UU, y tener estudiantes que mandar a las universidades norteamericanas para aprender la forma de hacer negocios y cómo mejorarla.  Si China discutiera con EE UU, se le cerrarían todas las puertas de acceso y eso es algo que no querrá nunca”. A diferencia de las relaciones EE UU-URSS de la Guerra Fría, ahora no hay ningún conflicto ideológico entre ambas potencias, más bien se trata de una relación cooperativa y competitiva”. Aquí coincido con el autor y ciertamente creo que los dos países serán competidores antes que adversarios y podrán coexistir en el actual “balance de poder”.

Su visión de la democracia

Lee Kuan Yew no gobernó Singapur en el modelo tradicional de democracia liberal como ya he apuntado anteriormente y cree igualmente que la democracia no supone ninguna panacea. Si bien es cierto que alguna de las imperfecciones que le atribuye a la democracia son conocidas, también lo es que la democracia es el único sistema garante de los derechos y libertades de los ciudadanos. “Yo no creo que se pueda imponer en otros países normas y estándares que les son extraños y desconectados con su pasado. Con 5.000 años de historia, China no ha conocido ninguna forma democrática de organización, pero ahora bien sus dirigentes saben que para ganarse el respeto en el mundo han de progresar en el respeto de los derechos humanos”.

En su opinión, “cuando gobiernas en democracia, para ganar votos y a tus oponentes tienes que prometer y dar más a tus electores, por lo que al final el gobernante se sitúa en el núcleo de un remolino de subasta interminable con un gran coste, el déficit y la deuda para la siguiente generación”. Desconozco si esa teoría del voto es imperante en las democracias asiáticas, pero no la veo aplicable a Europa, donde la ideología y el “cleavage” derecha-izquierda sigue definiendo la orientación del voto en cada proceso electoral aunque también es verdad que una parte nada desdeñable del electorado es pragmático y a partir de sus intereses individuales o colectivos deposita el voto para una opción u otra.

Resulta llamativo que Lee Kuan Yew se defina como “liberal” en la terminología europea y al mismo tiempo defienda que, en ocasiones, los estados precisan más de “disciplina que de democracia”. Esta fórmula la defiende para los países en vías de desarrollo donde “la exuberancia de la democracia conduce a la indisciplina y al desorden tan fatídicos para el desarrollo. La forma de comprobar si un sistema político es útil para una sociedad es comprobar que mejora la calidad de vida de la mayoría de sus gentes, además de garantizar el máximo de libertades personales compatibles con las libertades de otros en sociedad”. Aquí se encuentra la esencia teórica de la construcción del moderno Singapur y la fórmula que Lee Kuan Yew empleó desde 1960 hasta 1990.

Para fortalecer su idea pone el ejemplo de Filipinas, un país con un modelo constitucional inspirado en el de EE UU y que, según él, no le está funcionando bien. “En Filipinas habrá separación de poderes, pero un país que está desarrollándose necesita un gobierno fuerte  para enfrentarse al desorden, como ocurrió en Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong o Singapur. Si estos países hubieran condicionado su destino al de una constitución, hubieran sido ingobernables”.

Su diatriba a la democracia le sirve para responsabilizarla de todos los males que aquejan a los EE UU y, por ende, a las sociedades occidentales. “Ley y orden fuera de control, la multiculturalidad, manifestaciones, drogas, armas, raptos y crímenes, pobreza en medio de la riqueza, excesos derechos del individuo a costa de la comunidad. En EE UU, los intereses de la sociedad han sido sacrificados a causa de la sobreprotección de la sociedad para sus delincuentes”.

Como he comentado es un autor agudo que lleva a la reflexión el modelo de sociedad occidental, sobre la que nos asentamos, empleando para ello argumentos elocuentes pero para los que no existe una solución intermedia. A Europa, la democracia la ha llevado al desarrollo y a una convivencia pacífica como no había conocido nunca antes, más allá de la protección, ciertamente sobreprotección, de sus ciudadanos.

Al igual que sostiene que la democracia liberal no le vale a los países en crecimiento y que es un error la imposición de valores y principios por parte de Occidente al resto del mundo, tampoco es convincente el empleo de sus fórmulas a todas las regiones del planeta. Por ejemplo, sólo cuando Sudáfrica abrazó la democracia y aparcó las políticas del “apartheid” en favor del respeto de las libertades y derechos de todos sus ciudadanos, salió del “aislamiento”.

Aparte de su denuncia a la descomposición de la sociedad civil en los Estados Unidos y de una creciente cultura de derechos, admite haber importado de aquel país su modelo de importación de talento que le ha servido tanto a Singapur en los últimos 40 años.

Me gusta la facilidad y la claridad con la que Lee Kuan Yew se explica y su forma de entender el mundo. Como aquella frase que en su día Samuel Huntington le dijera a Fareed Zakaria, “si usted le dice a la gente que el mundo es complicado, no está haciendo su trabajo de científico social. La gente ya sabe que el mundo es complicado. Su trabajo consiste en destilarlo, en simplificarlo y dar una poderosa explicación a cada  fenómeno”.

Creo que Lee Kuan Yew lo consigue con su libro. Una lectura recomendable para quienes desean tener la visión de un estadista asiático sobre el contexto internacional, y para cualquier líder político que quiera conocer de qué forma aplicó recetas de puro pragmatismo para sacar a Singapur de la pobreza, sobre todo, en momentos de crisis, donde sobra ideología y se echa en falta mayor sentido común.

No es de extrañar que los tres héroes políticos de Lee sean Charles de Gaulle, Winston Churchill y Deng Xiaoping, el líder chino que inició la reforma económica en la década los 80. La explicación a su admiración personal es que cada uno de ellos sostuvo  una mano débil en un momento crítico en la historia y, a través de agallas y determinación, lograron ganar. Al igual que sus tres héroes, Lee Kuan Yew comenzó con una mano débil en Singapur, pero al comprobar los resultados, ha demostrado ser un hombre sabio para el mundo.

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La masacre de Babi Yar, 70 años después

Dos adolescentes juegan en el barranco de Babi Yar

Hoy es 18 de marzo de 2013. Me encuentro en Babi Yar, en la parte noroccidental de Kiev. Dos quinceañeras se divierten con su mascota, ignorando posiblemente el lugar donde se encuentran, en el fondo del barranco de Babi Yar, el mismo sitio donde se perpetró en 1941 una de las mayores atrocidades de la Segunda Guerra Mundial y, al mismo tiempo, la más desconocida: 40.000 judíos fueron fusilados en sólo dos días. Aquí fue la primera vez que se ensayó el exterminio masivo y organizado de los judíos por parte de los nazis, en una escala y ritmo sin precedentes hasta el momento.

El domingo 28 de septiembre 1941, diez días después de la ocupación nazi de Kiev, el periódico “Palabra de Ucrania”, explicaba que los judíos ricos habían huido abandonando a cientos de miles de compatriotas. Ese mismo día, se colocó en decenas de muros de la ciudad el siguiente cartel: “Todos los judíos que viven en la ciudad de Kiev y en su vecindad deben presentarse a las 8 de la mañana del 29 de septiembre de 1941, en la esquina de las calles de Melnikovska y de Dorogozitska. Deben llevar con ellos sus documentos, dinero, objetos de valor, así como ropas, ropa interior, etc. Cualquier judío que no acate esta instrucción será ejecutado”. 

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Escrito el por Jorge Mestre en General, Política internacional 3 Comentarios

El futuro de las universidades

Scott E. Page es profesor de Ciencia Política -entre otras asignaturas- en la Universidad de Michigan. Hace un par de semanas me remitió un email, como al resto de miles de alumnos de su curso sobre “Pensamiento de Modelos” en coursera.org, porque estaba preparando para la Universidad de Wisconsin un informe sobre el sistema universitario dentro de 100 años. Las preguntas que Scott lanzaba eran poco menos que provocadoras, valientes y vertiginosas: ¿Existirán los campus universitarios en 100 años? ¿Qué porcentaje de la enseñanza será online y qué otro presencial? ¿Serán las universidades como un menú a la carta donde cada uno seleccionará las asignaturas que mejor le vayan para su formación? ¿Qué costará dinero y que será gratuito? ¿Reemplazarán los certificados a los grados?

Sería aconsejable que este debate sea trasladado a una sociedad como la nuestra, la española, sobre todo en un momento en el que la tasa de desempleo de los jóvenes licenciados es indignante.  España se sitúa a la cabeza de los rankings internacionales en formación de directivos y presume de tener tres de las escuelas de negocios más prestigiosas del mundo (IE, IESE y ESADE). Sin embargo, no hay ninguna universidad española que aparezca entre las 150 primeras.

Los expertos creen que hay que otorgar una mayor autonomía a los centros docentes y fomentar una mayor competencia entre universidades, vinculando los recursos públicos a sus resultados. Yo añadiría que hay que seguir un proceso de fusión parecido al del sector bancario español, evitar así duplicidades, ahorrar gastos de gestión y sustituir las batallas de “egos” de algunos rectores por otras más sanas asentadas en la formación.

scott e. page

El doble de universidades en 30 años

Hace 28 años, en 1984, España contaba con 34 centros universitarios y unos 700.000 estudiantes. En 1995, había casi un millón y medio de estudiantes repartidos en 51 universidades; cinco años más tarde, el número de centros pasó a 61 y diez años después ha abierto una veintena más.

¿Para que queremos tantas universidades si luego no son capaces de insertar laboralmente a sus estudiantes? La misión última de las universidades no es precisamente la de formar titulados en desempleo. Actualmente, no hay datos oficiales del número de alumnos empleados por los centros universitarios españoles, y eso debería formar parte de las exigencias que el Gobierno debiera hacer cumplir con el fin de conocer los niveles de competitividad de cada una de ellas. Porque muchas  universidades españolas han parecido más centros de educación de proximidad que generadores de riqueza para la sociedad.

Habrá quienes digan que nuestros estudios universitarios son de una gran exigencia y nivel, que los ingenieros españoles son ampliamente reconocidos en el extranjero, igual que nuestros profesionales sanitarios y otros titulados universitarios. Estoy de acuerdo, pero con lo que no lo estoy es que formemos titulados incapaces de ser absorbidos por nuestro mercado de trabajo e incluso no se les haya formado sobre la base del emprendedurismo.

También carece de sentido que las universidades sean financiadas de igual manera cuando sus  resultados académicos y de inserción laboral son bien distintos. Donde estén los resultados, debería estar la financiación.

La aparición de tantas universidades en los últimos 30 años no sólo ha sido un hecho surgido al albur de la descentralización del Estado y la tentación de todo presidente de comunidad autónoma que se preciara de inaugurar un campus de vez en cuando. Por ejemplo, qué razón objetiva había para crear la Universidad Miguel Hernández de Elche a partir de la segregación de la Universidad de Alicante cuando sólo les separa 25 kilómetros.

Haber llevado las universidades hasta la puerta de casa de los españoles no parecería tan grave si no fuera porque no nos lo podemos permitir. Pero la abundancia no ha traído una mayor calidad, sino al revés. En 79 universidades y 236 campus, no queda hueco para la excelencia. Para más inri, la tasa de abandono de los estudiantes es del 30% (frente al 16% europeo) y sólo la tercera parte de los universitarios obtiene su título sin repetir ningún curso.

Según la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), podríamos prescindir de un 13% de las titulaciones (el 30% de ellas carece de número mínimo de alumnos), ya que los alumnos se han reducido un 15% durante los últimos años.

El modelo finlandés

Un ejemplo a seguir sería el modelo finlandés. El país nórdico cuenta con muchas menos universidades, 16 en total, todas ellas de acceso gratuito. No es ninguna coincidencia que Linux, MySQL y Skype iniciaran su actividad en esta pequeña región, fría, y alejada de los centros de decisión empresarial tradicionales. Precisamente Linus Torvalds, creador del sistema operativo Linux, me expuso recientemente en Helsinki que el hecho de subir las tasas universitarias en España a los estudiantes supone un “error” porque equivale a hacer una criba injusta entre pudientes y quienes no lo son, en lugar de seguir otros criterios más racionales y justos.

El propio Torvalds me reconoció que si tuviera que agradecer a alguien haber podido llegar a crear su sistema Linux era precisamente al sistema  universitario finlandés.

¿Qué tienen en común Torvalds y el popular juego “Angry Birds”? Aparte del ADN finlandés, tanto los padres del mencionado juego, emprendedores de Rovio, como el propio Torvalds fueron alumnos de la Universidad Tecnológica de Helsinki. Dicho centro pasó a llamarse Aalto University en 2010 tras la fusión de la Universidad Tecnológica con otros dos campus universitarios, la Helsinki School of Economics y la Universidad de Arte y Diseño. En dos años desde su creación Aalto University ha escalado puestos en los famosos ranking mundiales de universidades para colocarse entre las 200 primeras, y en los dos próximos años esperan ascender otras 100 posiciones.

Aalto University es una universidad con 17.000 alumnos que se ha tomado muy en serio la formación de universitarios emprendedores. Su programa conecta estudiantes, facultad y actores de la financiación. Su intención es atraer estudiantes e investigadores desde cualquier lugar del mundo a estudiar en la universidad e iniciar nuevas empresas en Finlandia. De hecho, Aalto University tiene como misión hacer de Finlandia un punto de emprendedurismo de primer orden en Europa.

El Centro de Emprendedores de Aalto Unversity está dirigido por Will Cardwell. La misión de dicho departamento es la de orientar la educación al emprendedurismo, la investigación docente sobre emprendedurismo, crear servicios de innovación, transferencia de tecnología y servicios dirigidos a los emprendedores. Todo ello se resume en un único objetivo: promover la mentalidad emprendedora en sus estudiantes.

Cardwell admite que la ventaja competitiva de las universidades en el futuro no será tanto la de crear buenos profesionales, sino la de crear emprendedores capaces de interactuar en un mundo interdependente como el actual y sean capaces de atraer talento.

El número de compañías impulsadas por Aalto University ha sido de 30 en dos años y el número de patentes fue de 20 en 2010. Para poner las cosas en perspectiva, la labor investigadora contrasta claramente con los centros universitarios españoles, con una media de 5 patentes PCT por universidad. En España no hubo ni un sólo campus, con la excepción de la Universidad Politécnica de Madrid (27) y la de Sevilla (22), que superara dicha cifra.

La universidad finlandesa es la promotora de Altoes, la comunidad de jóvenes emprendedores más activa de Europa, cuyo ámbito de acción sobrepasa las fronteras de la poco habitada Finlandia y se extiende al resto de países bálticos y Norte de Rusia.

La mayoría de eventos que crea Aalto se celebran en su famoso garage, Aalto Venture Garage, antiguo almacén de la universidad y convertido en la actualidad en un espacio de “co-working” para emprendedores.

Aalto Venture Garage

Pero para emprender en el “garaje” de Aalto University, uno tiene que haber sido seleccionado previamente en el programa “Startup Sauna” que consiste en un plan intensivo de entrenamiento de seis semanas para 15 equipos. Cada uno de ellos se instalará en el “garaje” durante el entrenamiento y que finalizará con el desayuno con inversores y el “Día D” (demo day) al final del período. Hasta la fecha ya han pasado un centenar de empresas por dicho programa.

Aquellos equipos que hayan presentado mejores diseños de empresa, tecnología y aplicaciones, serán llevados a Silicon Valley para reunirse con inversores, clientes y medios de comunicación.

La Universidad tiene otro programa interesante: “Start up Life” un plan para becarios de 3-12 meses que lleva a los estudiantes de mayor talento a las mejores start-up de Silicon Valley y Nueva York, con el fin de que  los estudiantes aprendan de los mejores empresarios. Desde esta dirección http://startuplife.fi/jobs/, quien quiera optar a una beca en start-ups puede encontrar la oferta existente e intentar acceder a ellas.

“Startup Sauna” también es el promotor de “Slush” un evento que se celebra desde hace tres años, en otoño y primavera, de dos días de duración, donde el mejor talento del Norte de Europa y Rusia se une para atraer inversores y la atención de los medios de comunicación de todo el mundo.

Para la edición del 21 y 22 de noviembre próximos está confirmada la asistencia de 200 inversores, 500 emprendedores, 2.500 invitados, 50 conferenciantes, todos ellos procedentes de 21 países.

He llegado hasta este punto, hablando de emprendedores, talento, inversores, modelo finlandés…, habiendo comenzado con las universidades españolas. Si el Gobierno y las propias universidades quieren marcar la diferencia y dejar que el 50% de paro juvenil actual se quede como un episodio oscuro de nuestra historia reciente, ¿no tendrán que empezar a cambiar las cosas en nuestro sistema universitario?

Escrito el por Jorge Mestre en General, Internet e Innovación, Política española Dame tu opinión
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