Adolescentes embarazadas en Nairobi

Viernes, 26 de noviembre de 2010

Emmanuel, hijo de Rebeca
La historia que a continuación voy a contar es una de las miles que se reproducen en Kenia a diario con características miméticas. Es el caso de Alice Kadzo, una chica embarazada de cuatro meses a sus 15 años de edad y que hoy ha vuelto a desaparecer de su casa.

Alice, embarazada con sólo 15 añosA los dos días de mi llegada a Nairobi, tuve la oportunidad de conocer a su madre, Rebeca Sidi, de 33 años, quien me estuvo explicando que su hija llevaba dos días sin volver a su domicilio. Sin embargo, a la semana volvió a su casa. Este era un nuevo problema añadido a la vida de Rebeca quien fue madre también a los 15 años y quien tiene ahora cinco hijos en total, uno de ellos en prisión por haber abusado de una menor.

Pero como cuando la vida te aprieta, lo hace por todos los costados, la menor embarazada se ha escapado nuevamente de su chabola asentada en el interior del colegio católico San Vicente, y nadie sabe ni dónde, ni con quién. Posiblemente lo haya hecho con su novio y esté vagando de chabola en chabola, pero tampoco es del todo cierto, porque en Kenia como en casi todos los países del África subsahariana, cuando una mujer, menor, queda embarazada, el padre se pone de perfil y huye cobardemente. Además, normalmente, el hombre suele ser un individuo mayor de edad, que roza los 30 años, y que pocas veces es perseguido por la policía.

Según varios estudios efectuados en este país, el 25% de las niñas de 15 a 19 años están embarazadas o tienen hijos. La explicación está en que una inmensa mayoría, cerca del 90%, no utilizan medios anticonceptivos y que la educación sexual sigue siendo tabú en una sociedad donde cualquier intento de comunicación en este sentido entre padres e hijos o en las escuelas es vano.

La incidencia del problema es mayor en los colegios situados en áreas remotas, rurales y zonas urbanas desfavorecidas, como los “slums”, mal preparados para manejar la educación sexual. En Kibera, por ejemplo, ha sido el gobierno de los EE UU quien ha desempeñado a través del USAID una importante campaña de concienciación entre sus habitantes para evitar la propagación de la enfermedad a través de campañas de información, tests de la enfermedad y la distribución gratuita de preservativos.

Diferentes estudios, como la Encuesta de Salud de Kenia, apuntan que las jóvenes mejor educadas son menos propensas a quedarse embarazadas pronto, a contraer matrimonio temprano, más propensas a practicar la planificación familiar, y que sus hijos tienen una esperanza de vida mayor.

Las niñas de este país aprenden desde muy pequeñas todo sobre el sexo. Acostumbradas a hacer vida en el mismo habitáculo que sus padres, muchas de ellas son testigos de las relaciones sexuales entre sus progenitores desde edades tempranas, y quieren sentir la experiencia. Otras simplemente piensan que por mantener relaciones sexuales, van a escapar de los horrores de la pobreza.

El rostro de la madre, Rebeca Sidi, lo dice todoLas consecuencias son evidentes. Los embarazos no deseados, el abandono escolar y ser el décimo país del mundo con más enfermos de Sida son las puntas de lanza del problema. Pero hay otros efectos que no aparecen en las encuestas y son perversos para la vertebración social de esta comunidad.

La vida de Alice no va a ser fácil a partir de ahora. Ha dejado los estudios, no quiere que en el Instituto la vean con esa tripa a punto de explotar por vergüenza a los comentarios de sus compañeros. Alice ha emulado el ejemplo de su madre de ser una adolescente embarazada y posiblemente replique también su trayectoria vital asentada en la pobreza más extrema.

La deserción de la escuela asegura una vida de pobreza a estas chicas, y muchas de ellas también terminan afectadas por el VIH o por el SIDA. De hecho, la prevalencia del VIH en las mujeres de Kenia con edades comprendidas entre 15 y 24 años es de un 5%, en comparación con sólo el 1% de sus homólogos masculinos.

Como la falta de educación les impide manejar habilidades, muchas de ellas terminarán metidas a prostitutas…, y vuelta a empezar del problema. Todos los esfuerzos se vienen abajo. Como el estado de ánimo de David Monari. Todo lo que ha hecho por esta familia, para que los hijos de Rebeca sean educados y puedan lograr su independencia económica, se esfuma por esta circunstancia.

Es hora de dejar la chabola de Rebeca. El único con ánimo de despedirnos y acompañarnos a la diminuta puerta es Emmanuel Mwoninga, el más pequeño de la familia, de 10 años. Emmanuel es la única sonrisa que permanece en aquel lugar.

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Kibera desde Kibera

Lunes, 22 de noviembre de 2010

Kibera en Nairobi

Este domingo por la mañana volví a efectuar nuevamente mi descenso al infierno de Kibera. En la imagen de la izquierda puede verse una imagen parcial del barrio tomada desde la Escuela de Educación Infantil Esperanza, un centro para 25 niños del mismo barrio con edades comprendidas entre los 3 y los 5 años, que fueron recogidos de las calles del barrio para poder iniciarles en el camino de la formación y conseguir que vayan superando escalones para poder tener un futuro más prometedor que el que tuvieron sus padres.

En la imagen de la derecha, la vía férrea que cruza este “slum” y que une Kampala en Uganda con Nairobi. Kibera fue un campo de confinamiento de los colones británicos sobre la población negra convertido en el mayor barrio pobre de África donde malviven en condiciones lamentables e inhumanas casi 2 millones de personas. La basura, las bolsas de plástico que se utilizan para almacenar los excrementos humanos, como puede verse en los laterales de la imagen, forma parte de su estampa cotidiana.

Me pareció ver un un pequeño riachuelo cruzando una parte del poblado y cuando pregunté sobre él, me dijeron “no es un ningún río son nuestras cloacas que se deslizan por el barrio asomando su cara como cualquiera de nosotros”.

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La reflexión del Papa

Lunes, 22 de noviembre de 2010

Ayer, en Kenia, todos los informativos de la televisión abrieron con la reflexión del Papa sobre el uso de los preservativos. En una sociedad donde la religión católica es la segunda creencia con mayor número de fieles, este tipo de anuncios tienen un impacto especial. De hecho, aquí se anunció que la Iglesia Católica permite el uso del condón y que se suma de este modo a la actitud de la religión protestante (la religión preponderante) sobre el uso de métodos que permitan la planificación familiar.

En Kenia, como al igual que en todos los países del entorno, la población ha crecido geométricamente desde su independencia mientras que la economía no lo ha hecho del mismo modo. Un país como éste, es muy rico en alimentos y recursos naturales, y hace cincuenta años no había problemas de alimentación para ninguno de sus habitantes. Sin embargo, actualmente su producción es incapaz de abastecer al conjunto de la población.

Si a ese factor le añadimos que los habitantes de Kenia siguen a pies juntillas las palabras de sus sacerdotes, dado que se aferran a la religión con la misma fuerza que en España se hacía años atrás, los propios ciudadanos evitaban el uso de medios de planificación familiar y de este modo el resultado es que la media de hijos por familia aquí es de cinco individuos, el triple que en España.

La incidencia de las palabras del Papa puede tener especial calado para este país y su futuro inmediato, ya que era lo único que faltaba para terminar de ganarse la confianza de los ciudadanos sobre la importancia del control de crecimiento poblacional.

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