Semana clave para el Estatuto valenciano

El tablero de ajedrez del Estatuto valenciano no tiene dos jugadores. No son PP y PSPV-PSOE quienes disputan únicamente la partida. A los intereses del PSPV de reabrir una negociación cerrada con el principal partido representado en las Cortes Valencianas, se le han sumado ahora los CiU, PNV y BNG, esos mismos partidos que de cara a la galería afirman que no se entrometen en asuntos de otras comunidades, pero que verdaderamente se restriegan las manos de saber que pueden inmiscuirse y alterar el texto emanado del pueblo soberano valenciano.

No quiero pensar como hubieran reaccionado esas formaciones si existiera un partido valencianista en el Congreso que hubiera querido interferir en las reformas de los demás. Pero resulta que aquí hay que ser respetuoso con los nacionalistas, es lo que toca decir, es lo políticamente correcto.

Ellos reclaman la pluralidad de España, pero a los nacionalismos nunca les ha gustado la pluralidad, sólo buscan la singularidad, la preeminencia de dos o tres singularidades sobre el resto. No quieren que nadie de fuera les defina o les diga lo que tienen que hacer, pero ellos terminan por imponernos cómo tiene que ser el sistema electoral de los valencianos o cómo se llama la lengua de los valencianos.

Habría que recordarles que la España plural es la que respeta a los demás y, en este punto, me produce ofuscación pensar la pinza que en el Congreso de los Diputados pueden inventarse socialistas y nacionalistas.

Con la excusa de sumar apoyos de EU, Pla quiere cambiar la reforma firmada por su puño y letra. Pero resulta que Esquerra Unida, tercera fuerza en las Cortes Valencianas, ha dicho que finalmente se abstendrá.

¿A eso se llama sumar apoyos? Joan Ignasi Pla permanece indiferente ante lo que haga EU. Lo que realmente quiere es asegurarse el respaldo, aunque sea con partidos sin representación aquí, a su barrera electoral del 3% y la modificación del artículo que hace referencia al valenciano.

Un Estatuto que fuese aprobado en Madrid por los votos de todos los partidos excepto el principal de la Comunidad Valenciana, sería más que un insulto a la sociedad valenciana y a sus instituciones.

Si por la cabeza de Pla ha pasado que una aprobación del Estatuto en Madrid sin los votos del PP, podría beneficiarle a él y a su partido, va por la senda equivocada. A nadie le escapa que el líder socialista adquirió un compromiso cuando rubricó el proyecto de reforma allá a primeros de julio del pasado año.

Como dijo Cervantes, “la pluma es el espejo del alma”. Por ello, si el espíritu de Pla está vinculado con el progreso y avance de los ciudadanos valencianos, debería ser fiel a la palabra dada. De no hacerlo, las urnas podrían pasarle factura.

Escrito el por Jorge Mestre en Política valenciana Dame tu opinión

La ambigüedad de Zapatero con Hamás


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Para quien tuviera dudas sobre la ambigüedad y la falta de valentía del presidente del Gobierno español a la hora de referirse a los terroristas, reproduzco las palabras que el viernes 27 dijo a preguntas sobre las elecciones palestinas: “Hay que respetar el voto popular” :-OOO  Sí, lo sé. Increíble. Por la misma regla de tres, habría que haber felicitado a Hitler cuando ascendió al poder. No quiero pensar que en la cabeza de Zapatero esté apoyar a Hamás, aunque nunca se sabe. Para que le sirva al presidente Zapatero de contrapunto, que lea lo que ha dicho Angela Merkel al ser objeto de la misma pregunta: “Alemania no hablará con Hamás hasta que reconozca el derecho de Israel a existir”.

Por su parte, Javier Solana, afirmó en una entrevista al diario francés Le Monde que “hay que evitar reconocer a un grupo terrorista por la simple razón de que haya ganado un escrutinio”. “La legitimidad no nace sólo del voto, sino también de la acción”, declaró Solana.

Encontrará el lector una mayor contundencia en las palabras de la primera ministra germana, carencia palpable de Zapatero en el último año hacia quienes están detrás de las pistolas o de las bombas.

Y es que cada día encuentro más parecido entre Zapatero y el Peter Sellers de “Bienvenido Mr. Chance” que con un gobernante con verdadera alma de líder nacional. Al oír simplezas como esas no me extraña que luego diga cosas como aquella del derecho de reunión de los batasunos, por encima según él, a la suspensión del acto. Pero es que el colmo de sus declaraciones llegan cuando se refiere a Hamás como “organización más radical”.

¿Organización radical? ¿Acaso olvida Zapatero que Hamás al igual que ETA forman parte de esa lista de organizaciones terroristas consensuada en la UE y en EE UU por ser responsable de cientos de asesinatos de civiles israelíes?

Me temo que ante el dilema de la suspensión de las ayudas europeas se va a abrir la primera crisis en la UE desde la llegada de Angela Merkel a la cancillería alemana. Ella ya lo ha dicho: “Es ‘impensable’ para Alemania y la Unión Europea dar apoyo financiero a una Autoridad Palestina dirigida por Hamás que no reconozca Israel o no renuncie a la violencia”.



Sin embargo, en el otro lado aparecen personajes indeterminados, equívocos como Borrell
que dicen que sería ejercer represalias contra el pueblo palestino. Otro Chamberlain en la política internacional. Al igual que Moratinos que ha dicho que España mantendrá su ayuda a los palestinos y confió en que la UE también lo haga.

Las causas

Hay muchas razones para explicar porqué los palestinos han votado a Hamás, una organización que cree en el terrorismo y en destruir al Estado de Israel. La falta de habilidad del presidente de Al Fatal, Mahmoud Abbas, para resolver los problemas en su territorio es uno de los principales argumentos. Su partido ha sido corrupto, inepto y no ha sabido hacer nada ante el caos en Gaza, las tasas de desempleo en Nablús y la desesperación de los más jóvenes en Jericó. Día a día, Abbas se mostró más débil e incapaz de imponer el orden en la malograda Autoridad Palestina.

Los más intransigentes de Israel también merecen asumir su responsabilidad en lo ocurrido. Aunque la mayoría de la gente razonable ha reconocido que Abbas fue un negociador bastante más pragmático que Arafat, Sharon se equivocó en hacer concesiones que luego exhibía como un logro personal. En cambio, Israel se ha ocupado en cumplir con la doctrina Sharon de separación unilateral de los palestinos, una doctrina con mayor respaldo ahora que los palestinos han elegido a Hamás.

Sin embargo, lo comentado es tangencial a los dos hechos principales. Hamás ha crecido como organización terrorista que ha socavado cada pequeño paso hacia la paz mediante asesinatos masivos.

Sería fantástico pensar que Hamás, ahora en el poder, renunciara ahora a la destrucción de un estado soberano, desarmara a sus milicias, se pusiera a trabajar en una vida mejor para los palestinos y negociara la creación real de un estado palestino.

Mientras no seamos optimistas, tenemos que recordar los tiempos que la OLP de Arafat nació del terrorismo. Durante años, Arafat y Abbas fueron perseguidos por Israel, tanto como lo ha estado Hamas en los últimos años.

Hamás tiene qué elegir entre gobernar o practicar el terror. Tiene que estar interesado más que nadie en asegurar los suministros básicos de agua, luz y enseñanza a su población, ¿o va a anteponer su campaña de destruir Israel? Si eligiera
  lo último, lo más probable es que no aguantara mucho tiempo en el poder y con razón.

Escrito el por Jorge Mestre en Política internacional Dame tu opinión

¿Atacamos Irán?

irann.jpgEn todo el mundo los diplomáticos repiten lo mismo: No hay una opción militar para desacelerar o frenar las ambiciones que tiene Irán por la bomba atómica. Lo dicen tanto europeos como los chinos, que necesitan el petróleo de Irán, y los rusos que ganan millones abasteciendo a ese país en su plan de desarrollo nuclear.

Incluso la administración de Bush no amenaza a Irán. La semana pasada en una entrevista en televisión, se le preguntó al vicepresidente de EE UU, Dick Cheney, si ese estaría dispuesto a  usar la fuerza para detener los planes de Irán. Su respuesta fue muy cautelosa.

“Un presidente nunca debiera eliminar del todo la opción militar”, dijo, evitando el lenguaje que alguna vez usó para advertir a Saddam Hussein. “Dejémoslo ahí”.

Parecía que Cheney estaba tratando de sembrar ambigüedad, para ver si eso hacía que Irán lo pensara dos veces. Y surgen dos preguntas. Si falla la diplomacia, ¿tomará EE UU la opción militar?, ¿qué pasaría si no lo hace?

El ex director de la CIA en Medio Oriente, W. Patrick Lang, comentaba también que “es absurdo decir que no existe la posibilidad de una solución militar a este problema… Puede no ser la opción más deseable pero sí hay una solución militar”.

Con estas declaraciones, Lang abría una interrogante que ha estado presente en la administración Bush: Dada la política promulgada por Bush en 2002, Irán se podría convertir en un caso de estudio para la acción militar preventiva en caso de amenaza.

El problema radica en que aunque se eliminen las instalaciones de Irán, eso sólo retrasaría sus planes de contar con la bomba. Esta estrategia enojaría a los aliados y muchos de los iraníes que son contrarios al gobierno teocrático actual, se convertirían en enemigos de Occidente.

Además, Irán tiene muchas formas de contraatacar en los mercados del petróleo, en el Golfo Pérsico y a través de Hezbollah.

Hace poco, un oficial de la Administración norteamericana que estuvo involucrado en la planificación de la invasión a Irak se preguntó “¿Podemos hacerlo? “Claro que podemos. Pero, ¿podremos hacernos cargo de las secuelas?” Yo lo dudo.

Los mismos temores son los que frenaron al presidente Clinton de invadir Corea del Norte en 1994. Ese mismo año logró que se detuviera el funcionamiento de las plantas de producción nuclear en ese país. En 2003, sin embargo, reanudaron la producción y según datos de la CIA., Corea del Norte tiene suficiente combustible para fabricar al menos seis bombas.

El ejemplo coreano muestra cómo la pugna entre diplomacia y fuerza se lleva a cabo a puertas cerradas. Los iraníes tienen esto claro.

Muchas de las instalaciones iraníes o al menos aquellas que son conocidas por la inteligencia norteamericana, están a la vista o emplazadas bajo tierra, en lugares conocidos gracias a que su construcción fue grabada por satélites espía.

Entonces, no es que a Washington le hagan falta objetivos de ataque. El problema está en las consecuencias globales que se producirían si esto ocurre.

El secretario de Defensa entre 1997 y 1999, John J. Hamre, dice que  “lo irónico es que este caso es opuesto al de Irak”. “Tenemos mucho conocimiento de lo que hay porque los inspectores han estado ahí”. Gracias a los informes elaborados por esos inspectores, en el Pentágono han podido rastrear las instalaciones más vulnerables de Irán y han podido prever escenarios posibles.

El experto en problemas de proliferación nuclear Ashton B. Carter, dijo que  “eliminar el programa nuclear no es posible, pero atacando estratégicamente, se podría  detenerlo de forma decisiva”.

Estrategia de ataque

Un ataque a Irán seguramente comenzaría en Natanz, que es donde se eliminaron los sellos de la Agencia Internacional de Energía Atómica la semana pasada. Se dijo también que ahí se estaban preparando para volver a montar la purificación de uranio.

Otros posibles puntos de ataque son una planta en Isfaha, en que el uranio crudo es tratado para ser usado en las centrífugas, y las fábricas en que se elaboran los componentes para las centrífugas.

También hay centros de investigación e instalaciones militares donde EE UU sospecha -pero no puede probar- que hay movimiento relacionado con la actividad nuclear, funcionando en forma clandestina.  Siempre existe el riesgo, como ya se observó en Irak, de que estas instalaciones sean fábricas de guardia. (Los iraníes escondieron unas instalaciones detrás de una pared en una fábrica en Teherán, pero la Agencia Internacional de Energía Atómica –IAEA- la descubrió).

Los israelíes, para quienes el programa nuclear de Irán amenaza su existencia, han hablado más abiertamente sobre una posible intervención militar. Pero también aseguran no tener suficientes recursos aéreos para llevar a cabo este operativo.

En cualquier caso, hablar de un ataque militar es una cosa, pero algo totalmente distinto es considerar el costo político que se obtendría.

Hamre dijo que “llevar a cabo un ataque con bombas es reunir a todo un país en torno a sus líderes radicales”. “Y en el caso de Irán, eso es justamente lo que no queremos hacer”. Sería convencer a personas educadas, incluso pro americanas de que se vuelvan partidarios de un tipo totalmente distinto de liderazgo.

Incentivos

¿Cuál es entonces el incentivo que hay que darle a Irán para que quiera abandonar su programa armamentista? Irán sabe que Estados Unidos y sus aliados no lo atacarán para lograr este objetivo. La UE y Rusia han tenido que recurrir a otros medios. Han ofrecido a Irán que le proveerían con material nuclear que no puede ser usado para el desarrollo de armamento, pero este ofrecimiento ha sido rechazado, al menos por ahora. Y nadie quiere amenazar a Irán con medidas muy drásticas porque en ese caso, se exponen a que los iraníes moderados se comiencen a identificar con los líderes locales.

Son esos los cabecillas que, ante medidas tan suaves como un carta de advertencia de el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, han amenazado con tomar represalias.

Han amenazado con hacer recortes en las exportaciones de petróleo, una medida que los expertos aseguran que Irán no podría mantener por mucho tiempo sin que afecte a su economía. Aún así, estas amenazas han sembrado el pánico en los mercados.

Irán también podría interferir en Irak y mandar a Hezbollah en misiones terroristas. Incluso han hecho alarde de que sus misiles podrían alcanzar Israel. Algunas de esas amenazas pueden estar sobredimensionadas y, por ahora, el programa de Irán parece haber encontrado algunas trabas técnicas. Los inspectores de la  IAEA siguen en Irán, y los iraníes aún no se han atrevido a echarlos, como sí hizo Corea del Norte hace tres años.

Un diplomático europeo, que está involucrado en conversaciones con Irán se refirió la semana pasada a las amenazas de este país como “habladurías con las que sólo buscan ganar tiempo y mantenernos paralizados”.Y agregó que “les puede estar dando resultado”.

Varios oficiales norteamericanos dijeron que “dentro de 5 o 10 años, probablemente Irán tenga un arma nuclear”. “Nos han entendido bastante bien”, dijo Hemre, “Han actuado al filo de la beligerancia controlada”.

El debate que se ha generado entre Occidente, Rusia y China es si todos juntos están dispuestos a actuar bajo las mismas condiciones, con esperanzas de que, tal como sucedió en la Guerra Fría, Irán dé el primer paso.

Escrito el por Jorge Mestre en Política internacional 7 Comentarios
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