Del consenso al disenso

campsypla.jpgEl 17 de enero del pasado año se hizo entrega del último Premio de Convivencia Manuel Broseta que este año, por fechas similares, tanto Joan Ignasi Pla como Francisco Camps lo recogerán por el consenso alcanzado el pasado verano a favor de la reforma del Estatuto valenciano.

Pero visto lo visto y lo que acontece en los últimos días, no se puede entregar un galardón a dos líderes, uno de los cuales amenaza por razones nada desconocidas la ruptura de un acuerdo que el mismo suscribió voluntariamente hace unos meses.

El líder de los socialistas valencianos, Joan Ignasi Pla, decía en aquel entonces que se trataba de un premio al diálogo y al consenso como forma de entender la política.

Pero el consenso alcanzado en aquel momento se ha transformado ahora en disenso. La jaula de grillos creada por el Estatuto catalán con un PSOE que no sabe como desactivar dicha bomba de relojería y un PP que le han dejado fuera de todo diálogo, ha llevado aquí a Pla a montar toda una representación teatral por el asunto de la barrera electoral.

El listón electoral en el 5% es intocable no porque así lo piense sólo el PP, sino porque desde Ferraz también se apoya firmemente. A Pla le ha tocado crear un falso debate en su partido y seguir un guión escrito desde Madrid por el cual si no hay Estatuto catalán, muy posiblemente el PSOE se alejará de dar apoyo al PP con el valenciano.

Grave error supone traicionar un compromiso y más grave sería que de no haber Estatuto en Cataluña, los socialistas valencianos olvidaran sus principios, su programa electoral y se lanzaran al precipicio. ¿Recogerá Pla el Premio Convivencia?

Escrito el por Jorge Mestre en Política valenciana, Varios Dame tu opinión

Políticamente correcto

Vivimos en la era de lo políticamente correcto. Pero tanto pensamiento políticamente correcto empieza a resultarme cansino. El último disparate lo ha protagonizado el gobierno noruego con su obligación a que el 40% de los puestos directivos de las grandes empresas estén ocupados por mujeres.

Lo que a simple vista suena bien y parece que redunda en beneficio de una sociedad más justa, únicamente crea sociedades injustas. La iniciativa legislativa como abstracción es plausible, pero no funciona en el mundo real, ya que se trata de ir contra los principios de una sociedad libre al decir a las empresas qué personas tienen que incorporar a sus órganos de dirección.

Similar despropósito fue lo de la paridad en el gobierno español. Preocupado en que hubiera cargos repartidos equitativamente por los dos sexos, Zapatero ha conseguido que sólo dos o tres ministros y ministras sean conocidos por la sociedad española. No se buscó a l@s mejores pues lo que se primaba era encontrar hombres y mujeres. Así le va al Ejecutivo que tiene siempre que echar mano del bombero Rubalcaba para apagar cualquier fuego porque sus ministros de a pie no son capaces.

Este es un ejemplo más de lo que decía ante esta imposición de los intelectuales orgánicos que han ido moldeando lo considerado políticamente correcto, que no es otra cosa que el ideario de los enemigos de la libertad.

La igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres se construye de otra manera, sin imposiciones y sin hipocresías. Me viene a la cabeza la cada día cifra mayor de padres que, separados o divorciados, tratan de ejercer su paternidad con los mismos derechos que una madre y el sistema los sigue rechazando por ser especímenes raros. Hasta que no llegue el momento que  los gobiernos orienten dicha igualdad de oportunidades desde la base misma de la sociedad, que nadie me diga lo que tengo que hacer en mi esfera privada.

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De Torquemada a Zapatero


montillazapa.jpgAunque quisiera caer en el tópico de desear lo mejor por motivo de las fiestas navideñas, no puedo evitar hablar del tribunal que Zapatero quiere parir o modelar para cargarse las voces críticas contra su gestión y de ese modo cargarse de un plumazo la libertad de expresión. De hecho, la libertad de pensamiento y expresión están absolutamente amenazadas en España. Tanta recuperación de la memoria histórica, tanta recuperación de la memoria histórica que ahora quiere hacer suyo la censura existente durante el franquismo.

Haciendo una interpretación personalísima del voto que le dio la mayoría ciudadana, el Presidente cree que puede saltarse la Constitución y erigirse en juez político de todas informaciones que se emiten desde los medios de comunicación y, por consiguiente, castigar a los periodistas.

Ley mordaza. Olvida Zapatero que las libertades fundamentales no pueden regularse salvo una ley orgánica y que los únicos tribunales que pueden analizar y juzgar la información son únicamente los jurisdiccionales, independientes del poder político.

Este señor que antaño se erigía en defensor de los derechos fundamentales, de legalidades y otros juegos malabares, se está contagiando de lo peor de cada casa que visita. Ya creía yo que pocas cosas buenas podía aprender de los nuevos comensales, desde Hugo Chávez, Fidel Castro, Mohammed VI a Hu Jintao.

Menos mal que ya han aparecido numerosos políticos que han anunciado que presentarán el consiguiente recurso de inconstitucionalidad.

El presidente del Gobierno debería prodigarse más con dirigentes demócratas y olvidarse de los tics intervensionistas y clásicos del socialismo marxista.

Es más, en España todo el que no sea de izquierdas, nacionalista, independentista, antiamericano o anticristiano es poco menos que un apestado criminal. Mientras, representantes o amigos de las bandas terroristas ETA o Terra Lluire se sientan en el parlamento y dictan principios morales, a micrófono abierto.

Escrito el por Jorge Mestre en Medios de comunicación, Varios Dame tu opinión
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