Gürtel

Camps contento, Rajoy contento

El pasado fin de semana el Gobierno chino combatía la sequía que asolaba su territorio lanzando varias docenas de cohetes contra las nubes. Armados con yoduro de plata, las explosiones aceleraron las precipitaciones y Pekín sufrió una de las mayores nevadas de los últimos diez años.

Este lunes, Francisco Camps ha lanzado sus proyectiles contra el PPCV para sacarlo de la sequía que padecía en los últimos meses.

Sin sorpresas, el cohete de mayor envergadura se llama Rafael Blasco. El conseller de Inmigración y Ciudadanía se convierte en el hombre fuerte del partido desde la portavocía en Les Corts. Blasco llevaba mucho tiempo evitando tomarse el caldo, hasta que finalmente le han caído dos tazas.

El conseller fue aclamado por unanimidad, incluso por el bastión zaplanista. Su nuevo cargo se ha limitado al de portavoz porque los Estatutos del partido obligan a elegir al secretario general de entre los vocales de la Ejecutiva. Si no, probablemente las tazas habrían sido tres. Que un histórico del Frente Revolucionario Antipatriótico (FRAP) se convierta en portavoz del PP es algo inaudito en la historia del partido.

El nuevo modelo aplicado al PP valenciano es una copia del parlamentarismo inglés, donde el portavoz del partido es miembro en el gobierno. Una conexión directa que en este caso facilita las maniobras entre Consell y PPCV para abordar el problema Gürtel.

El nombramiento de Antonio Clemente como secretario general convence a la dirección de Génova. De la lista de 21 vocales que partían como posibles sustitutos de Ricardo Costa, sólo el hasta ahora miembro de la Mesa de Les Corts satisface a Mariano Rajoy y Dolores de Cospedal. Un hombre sin especial carisma político, pero de confianza absoluta de Camps.

El ‘nuevo’ PPCV de Francisco Camps pasa de la defensa al ataque. La estrategia del jefe del Consell pasa por dotar al partido de ese perfil combativo del que ha carecido en los últimos meses. Además, se abandona la tediosa estructura piramidal vigente hasta ahora, para crear un organigrama mucho más horizontal.

Con el nuevo registro del PP autonómico, la importancia ya no recae en quién dirige, sino en el objetivo principal del partido y la cooperación de todos sus miembros en busca de un bien común. El partido ahora combate cuesta abajo y en situación ventajosa, para evitar que las piedras que lance sigan cayendo sus propios techos.

Además, la labor del nuevo equipo también pasa por la de depurar el partido. En labores de autocontrol, se detectarán los principales fallos de la organización. El aviso ha sido claro: “El que hable fuera de los órganos del partido, no cabe en el partido”. Misilazo de yoduro de plata contra los nubarrones negros que insisten en dinamitar el partido. Tanto desde dentro como desde fuera.

La remodelación de Camps responde por fin a la demanda de los valencianos de poder verse reflejados en un partido que se ocupe de sus problemas y no de divisiones y fragmentaciones internas, como había venido ocurriendo en las últimas fechas. La fortaleza interna que el nuevo organigrama deja entrever es fundamental en cualquier formación política, para que se traduzca en gobiernos sólidos respaldados por la confianza de los votantes.

Como si de una empresa de éxito se tratase, el equipo de Camps se conjuga en torno a la democratización del conocimiento para así convertirlo en su principal activo. La estructura horizontal garantiza la optimización del potencial de todos los miembros, pues al haber más contacto entre los altos mandos de la empresa, la comunicación resulta más fluida.

Escrito el por Jorge Mestre en Política valenciana 1 Comentar

La nueva estrategia de Camps ante la crisis Gürtell

Del “aquí no pasa nada” a “responder con contundencia” esa es la clave de la nueva estrategia que Francisco Camps y su equipo de confianza han decidido emprender para afrontar la crisis del “caso Gürtel” una vez detectados los errores cometidos en los últimos dos meses.

Los actos multitudinarios de adhesión al president del pasado sábado en el Palau de la Música y del de este lunes en el Palau de la Generalitat han servido para comprobar la eficacia de la nueva maniobra consistente en movilizar al entorno popular y a su electorado “a través del mensaje de que las acusaciones a Francisco Camps son una agresión al presidente de todos los valencianos y a la institución que representa. El quid está en que los nuestros se movilicen porque se sientan atacados”, afirma un dirigente popular.

Desde primeras hora de la tarde del lunes estuvieron reunidos Francisco Camps y su equipo de confianza. Allí estuvieron los consellers Vicente Rambla, Gerardo Camps y Rafael Blasco –otro de los fijos, Juan Cotino, estaba en Madrid-, junto con la jefa de Gabinete, Ana Michavila, y la secretaria autonómica de Comunicación, Nuria Romeral. Una de las cuestiones fundamentales fue abordar la comparecencia de Camps en el TSJCV este miércoles.

Algunos propusieron la necesidad de escenificar de nuevo un arropamiento de todo el gobierno valenciano a su jefe de filas y a la que se sumarían la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y el presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus. La idea es que todos ellos esperasen en el edificio céntrico de la sede judicial la llegada de Camps.

Otros de los presentes en dicha reunión pensaron que de hacerlo así se le estaba dando más importancia al acto del que se merecía. Pero de lo que no cabe duda es que dado que el PP mantiene que el “caso Gürtel” responde a una campaña de linchamiento al presidente valenciano, “lo lógico y coherente es llevarlo hasta el final”, es decir, incluso este miércoles a la llegada del jefe del Consell en sede judicial.

En el núcleo duro de Presidencia, comienzan a recuperar la confianza y pensar que han retomado la iniciativa ante la sensación de desconcierto y aislamiento reinante en los últimos tiempos. Por ello, saben que la imagen que se ofrezca de Camps este miércoles es vital. La nueva estrategia de Caballeros, 2 necesita todavía dar mayores alegrías a los suyos, algo que espera también verse el próximo sábado en el gran mitin de Torrevieja.

Escrito el por Jorge Mestre en Política valenciana Dame tu opinión

Camps no tirará la toalla

Mucho se ha especulado en los dos últimos meses con el estado anímico del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, por su implicación en el sumario del “caso Gürtel”. Desde que estaba a punto de tirar la toalla a que renunciaría a ser el próximo candidato a las elecciones con el PP a la Generalitat, pasando por la convocatoria de elecciones anticipadas, han sido algunas de las versiones difundidas y orquestadas por sus adversarios políticos, principalmente desde el PSPV, para tratar de debilitar al máximo a Camps y al partido que representa.

Sus colaboradores más cercanos reconocen que el presidente de la Generalitat “afronta un momento difícil porque es humano y ha sido víctima de una campaña de linchamiento personal por parte de quienes no consiguen ganarle en las urnas”.

El secretario general de los socialistas valenciano, Jorge Alarte, llegó la pasada semana a solicitarle su dimisión y lo propio han hecho también el portavoz socialista en Les Corts, Ángel Luna, el delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, o desde las filas de Compromís con tal de acentuar el desgaste personal de un Francisco Camps que pese a lo que se pueda haber dicho, sigue pilotando la nave del gobierno valenciano y de la dirección regional del PP.

Es cierto que todos estos meses de caso Gürtel le han afectado a su imagen dentro de la dirección nacional del PP. Hace un año era Camps quien tenía que salir a defender a Rajoy y ahora las tornas han cambiado. Sin embargo, como se ha escenificado en las últimas semanas, Camps cuenta con el respaldo de Mariano Rajoy no sólo ante el esclarecimiento del tema de los trajes, sino también para zanjar de una vez por todas el tema “Gürtel” en tierras valencianas.

Según informa la corresponsal parlamentaria de Diariocrítico en Madrid, Carmen Moragas, a la espera de ver qué ocurre, la estrategia de Rajoy y de la dirección del PP sigue siendo la de aguantar hasta que se pueda.

“No es lo mismo obligar a dimitir a un alcalde de un pueblo de cincuenta mil o cien mil habitantes de Madrid que dejar caer a un presidente autonómico del peso de Francisco Camps que gobierna una de las comunidades autónomas más importantes de España”, argumentan desde Génova, 13. Además, Valencia es uno de los mayores graneros de votos del PP y la caída de Camps supondría un fuerte varapalo para Rajoy de cara a las generales de 2012.

En Madrid, la impresión de algunos dirigentes es también que al propio Camps no se le pasa por la cabeza tirar la toalla y que “aguantará hasta que ‘muera’ o se salve”. Es decir, que se mantendrá y resistirá hasta que termine el proceso judicial, en el caso de que tuviera que responder ante los tribunales.

Algunos diputados del PP expertos en leyes afirman que, a día de hoy, y con todo lo que se conoce del sumario sobre los trajes, las conversaciones de Camps con Álvaro Pérez ‘El bigotes’, o sus supuestos vínculos con otros cabecillas de la trama corrupta, – que el propio Camps ha calificado de ‘mentiras’- “no hay ningún fundamento jurídico para acusarle. Ni siquiera para que el asunto haya llegado hasta donde está”.

En opinión de estos diputados, “las bases para que se hubiera aceptado la nulidad de las actuaciones son de libro”, por lo que no entienden porqué el Tribunal Superior de Justicia de Valencia desestimase la petición realizada por la defensa del presidente de la Generalitat, el abogado Javier Boix.

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