ipod Nano

Apple no se rinde con el iPod

Hace casi un año que escribí sobre la muerte del iPod y un año después me ratifico en lo dicho. Pese a que Steve Jobs haya presentado esta semana el nuevo diseño del reproductor mp3, ni me sorprendo, ni me inquieto.

Siento una admiración personal por Steve Jobs, como emprendedor y como persona, lo considero uno de los protagonistas de la revolución tecnológica de los últimos 25 años, un visionario sobre la usabilidad de los sistemas operativos, la intuición en su manejo, por acercar los ordenadores a millones de personas y ser capaz de hacer de su marca un objeto de culto para esa legión de applemaníacos que consumen toda las novedades que el “mesías” Jobs presenta durante el año. A Jobs se le debe mucho por haber revolucionado también la industria musical y haber demostrado que la música digital puede generar negocio a los artistas y satisfacción a los usuarios.

Sin embargo, ese empeño que tiene Steve Jobs de querer reinventar la rueda año tras año, con toda su maquinaria de marketing detrás, me resulta cansino. El iPod no tiene más recorrido que el que tuvo hasta hace nada. Los reproductores mp3 se pueden fabricar de mil maneras y, año tras año, Jobs nos muestra una manera de hacerlos que hasta ahora fue muy similar y que ahora es completamente diferente.

Tengo en casa una colección de tres modelos diferentes de iPod Nano, aquel primero que salió en 2001 con pantalla en blanco y negro, otro con la pantalla a color y el último lo adquirí hace un año, en un arrebato compulsivo, mientras mataba el tiempo en el aeropuerto londinense de Gatwick. Me salió muy barato, pero con el tiempo me ha salido caro.

Yo soy de los que piensa que Apple ha de reconocer que los sistemas de reproducción musical sin descarga, como Spotify, son la opción más viable en estos tiempos. A mi no me importa pagar los 9 euros de la tarifa premium de Spotify porque del uso que le doy, acaba echando humo.

Para mí, como imagino que para muchos de los que leéis estas líneas, el iPod era una buena solución para ir de viaje, de camino al trabajo o cuando salía a correr, pero desde hace tiempo que con Spotify tengo cubiertas mis expectativas. Hace unas semanas que he intentado combinar en mi Androide sobre el HTC Hero, Spotify junto con Runkeeper, esta última una estupenda aplicación que te conecta a través del GPS del móvil con Google Maps y te calcula tu velocidad media, distancia recorrida exacta y te permite configurar tus rutas. Pero Steve Jobs no me puede dar con su iPod todo eso. Pero ni a mí, ni a muchas personas.

Leo el dato de que Sony acaba de romper la hegemonía de Apple en venta de reproductores musicales en Japón, liderazgo que tenía desde 2005. Lo que le ha pasado a la empresa de Jobs es que muchos de sus usuarios han migrado al iPhone, algo similar a lo que ocurre en el resto de países del mundo y que supone una tendencia generalizada. Los usuarios se decantan cada vez más por escuchar música en los teléfonos móviles, a pesar de Telefónica y de sus intentonas por acabar con la tarifa plana y hacer negocio con quienes usamos el móvil para escuchar la música vía streaming.

La duda que me queda es si en septiembre de 2011, Steve Jobs persistirá con el iPod. Mi estrategia sería que intentase migrar sus clientes de mp3 hacia la telefonía móvil para no canibalizarse en exceso y seguir perdiendo ventas.

Escrito el por Jorge Mestre en Internet e Innovación Dame tu opinión

El iPod se muere

Mi experiencia con el nuevo iPod, presentado a primeros de mes por Steve Jobs, llegó por casualidad este fin de semana. Me bastó con una larga espera en el aeropuerto de Gatwick y un sentimiento impulsivo a la compra de un ‘gadget’ cuyo precio era muy tentador. En la tienda Dixon me ofertaban el iPod de 8 gb por 100 ‘pounds’, unos 110 euros, frente a los 139 que te cuesta en España. Además por dicha compra me hacían un descuento de un 30% en la adquisición de unos auriculares, los JVC HA-S350, sumando todo 126 euros, frente a los 164 que hubiese supuesto en España, un ahorro de unos 40 euros que en los tiempos que corren…, te los acabas gastando igualmente.

Pero a lo que iba. El nuevo iPod es el fin del iPod. Imagino que Steve Jobs seguirá llamándole así por mucho tiempo, pero cada vez más me recuerda a las navajas multiusos suizas que te ofrecen desde un destornillador a una lima de uñas en el mismo producto. La incorporación de radio FM, cámara de video y de hasta un podómetro, viene a mostrar que el objetivo de Apple es ofrecer cada día un producto mejorado, más completo y un todo en uno. Un aparato que no se queda en un reproductor multimedia, sino que se convierte en un editor multimedia. Quien desee sólo escuchar música puede hacerlo a través del modelo clásico de iPod o del Shuffle, pero éstos no son los más vendidos.

Está claro que la gente cada vez está menos dispuesta a pagar por aparatos que sólo hagan una cosa. Por ello, creo que el iPod tal como lo conocimos en su día ha muerto. Puede ser que en un plazo breve se le añada un navegador web o un GPS o una pantalla táctil.

Si no se le han incorporado aún es porque es algo muy costoso para un ‘gadget’ tan pequeño, pero a medida que la tecnología se abarate, nos podremos encontrar con esas opciones y otras. La inclusión de una cámara de video sólo ha sido el principio.

Escrito el por Jorge Mestre en Medios de comunicación, Varios Dame tu opinión
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