Irak

El burka, menos popular en los países musulmanes de lo que habitualmente se ha creído

Uso de burka en sociedades musulmanes

Un fascinante estudio de la Universidad de Michigan preguntó en siete estados musulmanes, qué estilo de ropa es el más apropiado para las mujeres. Las respuestas de los encuestados rompen con los mitos asentados en Occidente porque ninguna opción de las que aparecen en el gráfico despertaron unanimidad.

Por ejemplo, el burka no es popular en ninguna nación . El nicab, la segunda opción más conservadora, es la opción más apoyada en Arabia Saudita y ligeramente en Pakistán. Por el contrario, casi la mitad de los libaneses encuestados dijo que las mujeres no necesitan cubrirse la cabeza y un tercio de los turcos se manifestó en el mismo sentido.

La opción más popular es el jiyab blanco ajustado, popularmente conocido como velo, que cubre el pelo y las orejas de la mujer por completo, pero muestra los ojos, la nariz, la boca y las mejillas. Este estilo recibe la mayoría de votos en Túnez, Egipto, Turquía e Irak.

Una de las respuestas más sorprendentes es que el estudio preguntó a los encuestados si las mujeres deberían elegir su estilo libremente, y alrededor del 50% dijo que sí, en Túnez, Turquía, Líbano e incluso aunque no lo creas en Arabia Saudí.

Escrito el por Jorge Mestre en General Dame tu opinión

El legado de Bush

busk120109George W. Bush abandona la presidencia de los EE UU con dos guerras inacabadas durante su mandato y con el país en recesión económica. En su última conferencia de prensa volvió a repetir a los periodistas que será la historia quien le juzgue, que en un corto plazo pretende escribir un libro, trabajar en su biblioteca y “dejar de protagonizar noticias”.

Sin embargo, el legado de Bush no es únicamente el que salta a la vista y que se ha quedado impregnado en nuestra retina.

Es cierto que con la Guerra de Irak se ha pagado un alto coste en vidas humanas y en términos económicos, pero no se han cumplido las previsiones agoreras de quienes atisbaron una guerra civil en todo el país o un desastre como la Guerra de Vietnam. El gráfico que mensualmente elaboran Jason Campbell, Michael O’Hanlon y Amy Unikewicz en el NYT es una buena radiografía.

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A juicio de estos investigadores del Brookings Institution en Washington, la inflación está bajo control y la economía está creciendo, pero la calidad de vida de la mayoría de los iraquíes sólo ha mejorado modestamente. Para ellos, el gobierno iraquí ha alcanzado 7 de los 11 puntos de referencia del progreso político que incluyen medidas como el establecimiento de leyes electorales provinciales, un acuerdo sobre el reparto de los ingresos del petróleo y de pensiones y de la promulgación de leyes de amnistía. Sin embargo, subrayan asignaturas pendientes como la determinación del futuro del Kirkuk y de otras zonas impugnadas por kurdos y árabes, así como el reasentamiento de 4 millones de personas.

Irak puede pasar a ser comparado con la Guerra de Corea o con la insurrección de Filipinas, pero nada que ver con la debacle de Vietnam.

Otras decisiones en política exterior de la gestión de Bush han sido eclipsadas por el conflicto iraquí. Por un lado, se encuentra la alianza con la India, a la que se han sumado otros países como Japón, Australia y Singapur. Otros resultados de su política exterior se han vislumbrado en el desarrollo de unas buenas relaciones con China y la incorporación de Libia con Gadafi al frente como aliado de Occidente cuando hasta hace unos años fue un odiado tirano.

Otra de las preguntas que mucha gente se hace es la siguiente: ¿Es EE UU menos seguro tras la Guerra de Irak?
En los últimos 20 años hasta la llegada de Bush, EE UU y otros países occidentales habían sido objeto a lo largo del planeta con durísimos y mortales ataques terroristas.

He aquí algunos de ellos: el secuestro del vuelo de TWA 847 durante 1985 en Beirut; la bomba que explotó en una discoteca de Berlín frecuentada por personal militar estadounidense en 1986 y que originó los ataques americanos a Libia; los atentados terroristas en Buenos Aires de la Embajada de Israel y de la AMIA en 1992 y 1994 con más de un centenar de muertos; el atentado que costó la vida a cuatro opositores kurdos en Berlín en 1992; los seis fallecidos en el ataque al World Trade Center en 1993; la decena de muertos en los atentados del metro de París en 1995; la destrucción de la Torre Khobar dentro de Arabía Saudía con una veintena de muertos como el atentado contra la embajada de EE UU en Nairobi o el de Yemen y el 11-S.

Si se compara todo ese período con el transcurrido tras el inicio de la invasión de Irak en 2003, se podrá comprobar que el número de ataques terroristas ha descendido y que debido a la gran cautela con la que se mueven los terroristas, se han vuelto menos sofisticados. Los de Madrid lo fueron menos que los de Nueva York. Los de Londres en 2005 menos igualmente que los de Madrid y así sucesivamente hasta llegar a los planes terroristas del verano de 2006 en Alemania, Canadá y en el aeropuerto de Heathrow.

También se ha dicho que las buenas relaciones entre los países occidentales se han deteriorado por culpa de Bush. Sin embargo, las tensiones existentes en organizaciones como la OTAN ya existieron antes de la llegada de Bush y se reprodujeron en la crisis de los Balcanes de 1990. Tampoco es cierto que el presidente norteamericano practicado siempre una política unilateral. Desde 2003 y hasta 2006 puso su política hacia Irán en común con Francia, Reino Unido y Alemania.

Por todo ello, y pese a las torpezas o errores cometidos en otros momentos como con Abu Ghraib, Katrina o Guantánamo, no es justo atribuirle a Bush los males que acechan a todo el planeta y reconocerle también los aciertos de su gestión.

Hay quienes comparan a Obama con el Roosevelt de 1933 y a Bush con Hoover de 1929 lo que no deja de ser preocupante porque entonces hay una ficha del puzzle que queda por desvelar, ¿dónde está el nuevo Hitler?

Escrito el por Jorge Mestre en Varios Dame tu opinión
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