Jordi Sevilla

Afrontar la reforma laboral

Zapatero se ha dedicado este fin de semana con insistencia a negar que vaya a haber un abaratamiento del despido en España. Imagino que de ese modo quería lanzar un mensaje velado a sus amiguetes sindicalistas para que no le dediquen el 1 de mayo a su persona y para evitar males mayores…una huelga general, por ejemplo.
Sin embargo, el presidente español siempre se ha visto arrastrado por los acontecimientos y así como hace un año negaba la crisis en España y no quería oír, ni pronunciar esa palabra maldita, al final ha tenido que gobernar a merced de ella. Lo mismo le ocurrió con los cambios de gobierno, de los que tendría que haber escuchado los consejos de este fin de semana del expresidente Aznar quien en una entrevista afirmaba que las crisis de gobierno se hacen con discreción, siempre estando en España (él estaba en Turquía), las tiene que hacer uno mismo y no que te la hagan, nunca antes de vacaciones y, siempre, para mejorar.
Y, en definitiva, lo mismo le va a ocurrir con la reforma laboral. Posiblemente trate de aplazarla unos meses y evitarse una huelga general en ciernes, pero cada vez son más voces quienes reclaman que hay que hacer algo ante esta sangría de puestos de trabajo destruido. Aquí ya se incluyen hasta sus economistas de cabecera.
Sin ir más lejos, personas como la ex presidenta del INE, Carmen Alcaide, o el ex ministro, Jordi Sevilla, están entre las últimas que de clara afiliación política, han pedido que se pongan en marcha unos cambios imprescindibles.
El debate cada día está más presente en la sociedad y esa es la razón por la que también un centenar de economistas, de gran prestigio internacional, han impulsado en Internet un debate abierto a través de www.crisis09.es
Hasta llegado ese momento, parece que en las mentes prodigiosas de los estrategas del Gobierno sólo figuran acciones como repartir ahora carnés o títulos entre amas de casa y mañana a los porteros de fincas o repartidores de pizza con el fin de tenerlos contentos, pero sin tener presente la cruda y triste realidad de que quienes van a conseguir trabajo se contarán con la palma de una mano. Y para ellos, el Gobierno no les da solución.

Escrito el por Jorge Mestre en Economía, Política española Dame tu opinión
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