New York Times

El documental “Page One: Inside The New York Times”

Page One. Inside The New York Times.

El documental “Primera página. Un año en la vida de The New York Times” nunca llegó como la inmensa mayoría de creaciones de este género a las pantallas españolas, pero vale la pena verlo no sólo por parte de los periodistas, sino del público general. No habla de los clásicos topicos del mundo del periodismo, como desde cómo se hace un periódico o las clásicas tensiones de última hora en una redacción. Antes bien es el fantasma del fin de la prensa escrita no ante un periódico local, no ante un periódico de provincias, sino ante el líder de la prensa seria occidental.

Rompe también con algunos mitos que puedan residir en el imaginario colectivo sobre los periodistas. El caso de David Carr es particular. Me gusta leer sus columnas semanales donde analiza la evolución de los medios de comunicación en EE UU, aunque no conocía ese pasado oscuro, que por otro lado me resulta indiferente, de Carr con las drogas y con el tráfico de drogas por el cual llegó a ser detenido en sus treinta y tantos, pero hablo de él porque él habla de lo mismo en el documental.

El asunto argumental de este trabajo de Andrew Rossi gira en torno a un video sobre un ataque de tropas estadounidenses en Afganistán donde dicho video es colgado en un portal de videos del estilo de Youtube. Por el documental pasan Julian Assange de Wikileaks, Clay Shirky o Jeff Darvis.

Escrito el por Jorge Mestre en Medios de comunicación Dame tu opinión

La web significa el fin del olvido

El hecho de que Internet nunca parece que olvida es una amenaza casi existencial por nuestra incapacidad de controlar nuestras identidades, de tener la opción de reinventarnos, poder empezar de nuevo y superar nuestros pasados. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado con historias de personas más o menos cercanas que han querido borrar de Internet imágenes, tweets, comentarios o posts sobre su persona? o ¿cuántas veces los reclutadores de empleo se basan más en Internet que en las cartas de recomendación? y ¿cuántas mujeres y hombres, antes de una cita, googlean para saber de la otra persona? Respuestas a esas preguntas son las que la semana pasada se formuló Jeffrey Rosen, profesor de leyes de la Universidad George Washington, en el New York Times. Resumo algunas de las afirmaciones realizadas por Rosen:

Datos
– Un estudio de la Universidad de California, Berkeley publicado en abril de este año, afirmó que la gran mayoría de personas entre 18 y 22 años repalda la existencia de leyes que exijan a los sitios Web eliminar toda la información almacenada sobre individuos (88 por ciento) y que ofrezcan a la gente el derecho a conocer toda la información que los sitios web conocen sobre ellos (62 por ciento) -porcentaje que reflejaba el punto de vista sobre la privacidad de los adultos mayores. Un estudio reciente de Pew halló que los jóvenes de entre 18 y 29 años están en realidad más preocupados por sus perfiles en línea de lo que las personas mayores están, cuidando de eliminar los mensajes no deseados, eliminando sus nombres de fotos etiquetadas y censurándose a sí mismos, ya que comprenden los peligros de compartir en exceso.

– Según una reciente encuesta realizada por Microsoft, el 75 por ciento de los reclutadores y profesionales de recursos humanos en los EE.UU. dicen que sus empresas les obligan a hacer investigación en línea sobre los candidatos, y muchos utilizan una serie de sitios al examinar a los candidatos -incluyendo motores de búsqueda, sitios de redes sociales, sitios de intercambio de fotos y videos, sitios Web personales y blogs, Twitter y sitios de juegos de azar en línea. El setenta por ciento de los reclutadores de los EE.UU. informa que han rechazado candidatos debido a la información encontrada en línea, como fotos y foros de discusión, y la membrecía en grupos controversiales.

Filosofía
– A menudo se dice que vivimos en una era permisiva, una con una infinita cantidad de segundas oportunidades. Pero la verdad es que para un gran número de personas, el banco de memoria permanente de la Web imposibilita cada vez más que haya una segunda oportunidad –no hay oportunidades de escapar a la letra escarlata en tu pasado digital. Ahora la peor cosa que has hecho es que todo el mundo sabe acerca de ti.

– En un libro reciente, “Delete: The Virtue of Forgetting in the Digital Age”, el estudioso del ciberespacio Viktor Mayer-Schönberger cita el caso de Stacy Snyder como un recordatorio de la importancia del “olvido social”. Al “borrar memorias externas,” dice en el libro, “nuestra sociedad acepta que los seres humanos evolucionamos con el tiempo, que tenemos la capacidad de aprender de las experiencias del pasado y ajustar nuestro comportamiento”. Una sociedad en la que todo está registrado “nos sujetará por siempre a todas nuestras acciones pasadas, haciendo imposible, en la práctica, escapar de ellos”. Concluye que “sin alguna forma de olvidar, perdonar se convierte en una tarea difícil”.

Propuestas
Alex Türk, el comisionado de protección de datos francés, ha pedido un derecho constitucional “al olvido” que permita a los ciudadanos mantener un mayor grado de anonimato en línea y en lugares públicos. En Argentina, los escritores Alejandro Tortolini y Enrique Quagliano han iniciado una campaña para “reinventar el olvido en Internet”, explorando una variedad de opciones políticas y tecnológicas para hacer que los datos desaparezcan.

– En el mundo Web 3.0, la gente será clasificada, evaluada y calificada de acuerdo a los demás, no en su capacidad crediticia, sino en su confianza como buenos padres, buenas citas y buenos empleados.

Paul Ohm, profesor de derecho en la Universidad de Colorado, aprobaría una ley que declarase ilegal que los empresarios puedan despedir o se nieguen a contratar a alguien sobre la base de conductas lícitas fuera de servicio publicadas en Facebook o en perfiles de Google.

Escrito el por Jorge Mestre en Internet e Innovación 2 Comentarios

Retórica Obama

Palabra de ObamaExcelente publicación del Grupo Godó con el número 4 de su publicación “Grandes Temas” dirigido a los mejores discursos de Barak Obama en los últimos años y, sobre todo, los de su carrera hacia la Casa Blanca. No obstante, uno de los artículos más interesantes es el que el escritor Antoni Puigverd realiza para analizar el éxito de la retórica Obama. Puigverd atribuye el éxito de su oratoria a:
1. Obama no pretender ser un orador magistral, más bien busca empatizar con los que le escuchan, conectar con ellos.
2. Obama basa sus recursos en crear un vínculo emocional con su auditorio a través de un efecto de intimidad. Para ello, se presenta como alguien cercano y procedente del mismo auditorio. Es decir, establece un vínculo entre lo sentimental y el análisis racional que es paternal, exigente y espiritual. Los momentos líricos en forma de pico se equilibran cuando predomina la racionalización.
3. Presentarse con humildad, humildad y humildad de alguien salido del anonimato total y comprometido con la realidad social americana a la que quiere transformar.
4. La masa que le escucha es anónima pero él la personaliza a través de casos personales o aislando historias. Los personajes a los que alude en sus discursos le sirven para representar eficaces moralejas.
5. Claridad expositiva, claridad de pedagogo a través de un lenguaje limpio, transparente y pedagógico que suscitan emoción.

Por cierto, en el New York Times han puesto a la venta para los amantes del buen periodismo las portadas que pasarán a la historia del periódico del 5 de noviembre que narraba la victoria del nuevo presidente y la próxima del 21 de enero con la cobertura de la investidura. Los dos periódicos y su envío a España cuestan unos 60 $, que vienen a ser unos 46 euros. No lo veo caro para dos joyas del periodismo y de la historia.

Escrito el por Jorge Mestre en Política internacional 1 Comentar
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