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Salvador Navarro, presidente de la patronal valenciana: “La banca ha sido el problema y debe empezar a ser la solución”

Salvador Navarro, presidente de la CEV, patronal valenciana

Salvador Navarro (Valencia, 1963)  apenas lleva dos meses como presidente de los empresarios de la provincia de Valencia y parece que haya transcurrido media vida. Su intensa actividad, su carácter reivindicativo, y la claridad de cómo expone sus ideas dicen mucho de lo que va a ser su etapa al frente de la CEV, definida por una impronta personal en los tiempos más duros de la historia reciente para las empresas valencianas.

¿Cuál fue su primer cometido tras llegar a la CEV?
Tal y como me comprometí, la cooperación y la coordinación con todas las organizaciones de empresariarios.
Vivimos en unos tiempos en el que las empresan se encuentran flotando en un círculo vicioso muy difícil de salir, pues están acuciadas por la caída de la demanda interna, los conocidos problemas de financiación y la caída de los ingresos en las administraciones públicas.
¿Tienen que seguir invirtiendo las administraciones?
Está bien reducir aquello superfluo, aquello que no sea eficiente, pero hay una parte de la inversión que genera empleo y de la que no se debería prescindir.
¿Está usted, por tanto, en la línea de la misiva que la pasada semana una docena de dirigentes europeos, entre ellos Mariano Rajoy, remitió a Bruselas para pedir alternativas a los recortes?
Sín duda sí.

Es mayor drama un empresario sin empresa que un trabajador sin trabajo

 No soy partidario de los rescates públicos. Las empresas no lo esperan del Estado.

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Escrito el por Jorge Mestre en Economía Dame tu opinión

Y Alemania ganó el debate

Hace dos años, por estas fechas, afloraron en todos los rincones del mundo los sepultureros del capitalismo, del liberalismo y los adalides de Keynes convencidos de tener las mejores recetas para reactivar la demanda interna. “El capitalismo está muerto”, llegaron a exclamar. Pero esos aprendices de brujo ahora están desaparecidos, no existen, o no reconocen la autoría de sus palabras.

Aún recuerdo cuando Zapatero anunció la creación de 400.000 puestos de trabajo con el Plan E para realmente haberse destruido 2 millones de empleos desde el inicio de la crisis. Eran los tiempos en los que Zapatero presumía de gastar dinero público, y no se se jactaba como hace ahora de austeridad y reducción del déficit.

El Ejecutivo de Zapatero le ha inyectado a la economía en los dos últimos años 88.000 millones de euros, el equivalente al 8,8% del PIB. Los números proceden de las siguientes partidas: 18.000 millones de euros en estímulo del año 2008; los 35.000 millones para financiación de las pymes y VPO, los 2.500 millones del Plan renove de viviendas; 1.500 millones para el Plan Vive; y los 13.000 millones de los fondos para ayuntamientos. Resultado final, los peores números de la Unión Europea con un preocupante paro del 20,3%, el doble que la media europea.

Algo parecido, aunque salvando las distancias, le ha pasado a la administración Obama. Allí el rescate de la economía ha costado casi de un 6% y se ha obtenido una tasa de paro que roza en la actualidad el 10%, con medio millón de parados más en el mes de julio.

La antítesis de los dos ejemplos la tenemos en Alemania. Angela Merkel solamente gastó un 1,5 de su PIB en estimular la economía y ha conseguido que el paro lleve reduciéndose 14 meses consecutivos (ahora está por debajo del 7%) y crecer a un 2,2% en el segundo trimestre frente al raquítico 0,2% español.

Algunos economistas acusaron a Alemania de poner en riesgo la posterior recuperación ante el poco riesgo asumido desde la cancillería. Sin embargo, si echamos la vista atrás vemos a las claras quién ha ganado el debate de estímulo frente a austeridad. Todas las economías están aplicando desde hace meses medidas de austeridad y han cancelado sus planes de estímulo. En España se arriesgó mucho y se ha perdido más. ´

Escrito el por Jorge Mestre en Economía Dame tu opinión

Afrontar la reforma laboral

Zapatero se ha dedicado este fin de semana con insistencia a negar que vaya a haber un abaratamiento del despido en España. Imagino que de ese modo quería lanzar un mensaje velado a sus amiguetes sindicalistas para que no le dediquen el 1 de mayo a su persona y para evitar males mayores…una huelga general, por ejemplo.
Sin embargo, el presidente español siempre se ha visto arrastrado por los acontecimientos y así como hace un año negaba la crisis en España y no quería oír, ni pronunciar esa palabra maldita, al final ha tenido que gobernar a merced de ella. Lo mismo le ocurrió con los cambios de gobierno, de los que tendría que haber escuchado los consejos de este fin de semana del expresidente Aznar quien en una entrevista afirmaba que las crisis de gobierno se hacen con discreción, siempre estando en España (él estaba en Turquía), las tiene que hacer uno mismo y no que te la hagan, nunca antes de vacaciones y, siempre, para mejorar.
Y, en definitiva, lo mismo le va a ocurrir con la reforma laboral. Posiblemente trate de aplazarla unos meses y evitarse una huelga general en ciernes, pero cada vez son más voces quienes reclaman que hay que hacer algo ante esta sangría de puestos de trabajo destruido. Aquí ya se incluyen hasta sus economistas de cabecera.
Sin ir más lejos, personas como la ex presidenta del INE, Carmen Alcaide, o el ex ministro, Jordi Sevilla, están entre las últimas que de clara afiliación política, han pedido que se pongan en marcha unos cambios imprescindibles.
El debate cada día está más presente en la sociedad y esa es la razón por la que también un centenar de economistas, de gran prestigio internacional, han impulsado en Internet un debate abierto a través de www.crisis09.es
Hasta llegado ese momento, parece que en las mentes prodigiosas de los estrategas del Gobierno sólo figuran acciones como repartir ahora carnés o títulos entre amas de casa y mañana a los porteros de fincas o repartidores de pizza con el fin de tenerlos contentos, pero sin tener presente la cruda y triste realidad de que quienes van a conseguir trabajo se contarán con la palma de una mano. Y para ellos, el Gobierno no les da solución.

Escrito el por Jorge Mestre en Economía, Política española Dame tu opinión
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